Opinión

Nazismo es lo que hacen con Abascal

Magdalena Valerio no se puede refugiar tras el silencio, tendencia habitual en el Gobierno de Pedro Sánchez. La ministra de Trabajo tiene que dar explicaciones por el indigno ataque que un organismo dependiente de la cartera que dirige ha efectuado contra Santiago Abascal. El actual Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) —conocido tradicionalmente como INEM— ha comparado al presidente de Vox con el genocida Adolf Hitler y con otros jerarcas del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), base del nefasto Tercer Reich que asoló Europa y consumó los peores horrores imaginables durante la Segunda Guerra Mundial. Muy bien lo tienen que estar haciendo tanto Abascal como su partido para recibir un ataque tan ruin.

Alguna mente muy malintencionada consideró oportuno que en un curso de formación para desempleados celebrado en Madrid se comparara los discursos de los asesinos alemanes con los de Santiago Abascal y presentarlos como parte de la misma cosa. Para ello, hicieron un vídeo ex profeso en el que el blanco y negro era el protagonista, dotando el trabajo de una connotación aún más clara para atacar la imagen y el honor del dirigente de Vox. Resulta aberrante que con el dinero de todos los españoles se efectúen aberraciones propagandísticas de este tipo. El único objetivo es destruir la imagen y el honor de una persona que, por otra parte, aboga en todos sus discursos por el riguroso cumplimiento de la ley y que, además, cada vez representa una opción política y electoral para más personas.

Quizá el mayor problema sea ese, que Vox como partido y Santiago Abascal como líder son opciones más que presentes y más que reales para miles de personas. De hecho, las encuestas ya los sitúan como quinta fuerza política a nivel nacional con un 1,4% de intención de voto. Basta recordar que hace sólo unos días, congregaron en el Palacio de Vistalegre de Madrid a más de 10.000 personas en un rotundo éxito de convocatoria. El Gobierno socialista,  tan pregonero del «diálogo» y el «respeto por la democracia», no puede consentir que uno de sus órganos estatales actúe de esta forma tan abyecta contra el representante de otra opción política. Si no rectifican ni depuran responsabilidades, serán cómplices de una ignominia que entronca con la verdadera represión nazi.