Miserables
Ayer el Rey Felipe VI lanzó un mensaje de esperanza a la población española frente a la crisis sanitaria del coronavirus. El Jefe del Estado quiso inspirar ánimo a una nación que observa incrédula como se deconstruye su realidad, mientras trata de embridar el pánico. El Rey hizo lo que tenía que hacer, ni más ni menos. “Este virus no nos vencerá”, aseguró. En ocasiones es preciso verbalizar lo obvio: el ser humano seguirá en pie.
Sin embargo, una parte del Gobierno de España aprovechó el discurso del Rey para promover una cacerolada en protesta por las informaciones destapadas por OKDIARIO (sí, señores y señoras de Podemos, lo destapó OKDIARIO) sobre las supuestas comisiones cobradas por el anterior monarca. Es indignante. Los mismos que han cometido, con sus actuaciones y sus declaraciones públicas, una negligencia política-sanitaria catastrófica para la salud y la vida de millones de ciudadanos tienen, en plena situación de emergencia, la desvergüenza de promover una campaña de agitación contra la Corona. No se puede caer más bajo. Mientras se debaten entre la vida y la muerte en las UCIs españolas muchos de los ciudadanos que acudieron confiados a actos multitudinarios, o que siguieron con sus vidas sin tomar demasiadas precauciones conforme a las simplezas oficiales `cacareadas` por los ´ministrillos´ y ´ministrillas´ de este Gobierno, ellos exhiben su falta de escrúpulos.
Toda esta pesadilla pasará. Y la casta de irresponsables que nos gobierna tendrá que responder por sus errores. No les servirán ni las cortinas de humo, ni las soflamas vacuas y buenistas a las que nos tienen acostumbrados. Mientras el vicepresidente del Gobierno, instigador de caceroladas, disfruta de una asistencia sanitaria privilegiada para él y para toda su familia, el resto de españoles nos vemos expuestos al virus por su falta de previsión y su frivolidad. Ayer, durante la comparecencia del presidente del Gobierno, la oposición decidió aplazar las críticas para sumar esfuerzos. Hacen bien, ahora es prioritario salvar vidas. Es el momento de los valientes, de todos los que luchan contra el miedo para ganar la batalla al virus, de los que ponen en riesgo su salud para curar la de otros. A todos ellos, gracias.
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