Opinión

Magistral contraataque político de García Egea y López Miras

El PP ha conseguido abortar la maniobra orquestada por Pedro Sánchez e Inés Arrimadas para descabalgar del Gobierno de Murcia al popular Fernando López Miras, una operación -por mucho que lo niegue la máxima dirigente de la formación naranja- de amplio espectro. La respuesta del Partido Popular ha sido, desde un punto de vista estratégico, formidable. Primero, con el movimiento de Isabel Díaz Ayuso en Madrid disolviendo la Asamblea; y segundo, con la diligencia del secretario general del PP,  Teodoro García Egea , y del presidente del Gobierno murciano, Fernando López Miras, a la hora de aprovechar el cisma interno vivido en Ciudadanos de  esta región. Ambos han sabido retener a tres de los seis diputados del Cs en el Parlamento murciano, a los que en ningún  caso cabe calificar de desleales, sino de coherentes con las líneas programáticas de un pacto con el PP que estaba y está funcionando. Quienes han sido desleales no son ellos, sino Inés Arrimadas y la coordinadora de Cs en Murcia, Ana Martínez Vidal, consejera de Empresa hasta hace unos días y muñidora en la sombra de un indigno acto de traición. Cegada por la ambición, sucumbió al guiño envenenado del PSOE, que le ofreció  la presidencia del Gobierno autonómico si apoyaba la moción de censura contra López Miras.

A la política hay que llegar llorado y, sobre todo, curtido. Arrimadas ha quedado retratada como una novata sin principios. Su plan para arrojar del poder autonómico al PP demuestra que está muy verde. Por contra, Teodoro García Egea y Fernando López Miras han demostrado que la experiencia es un grado. Ambos son  dos políticos jóvenes, pero suficientemente preparados para saber que, como en la célebre canción de Vicente Fernández, en política no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar.

Arrimadas aceptó convertirse en tonta útil de Pedro Sánchez y ha terminado por cavar su tumba política con una maniobra desactivada en primera instancia por Isabel Díaz Ayuso y, en paralelo, por García Egea y López Miras. En una semana, Arrimadas lo ha perdido todo o casi todo, colocando al Cs al borde de la escisión/extinción.