Lo de Castilla y León
Faltan escasas horas para que los dos millones largos de ciudadanos que habitan el territorio con más vitola histórica de todas aquellas tierras que conforman la vieja España, expresen su parecer decisorio y definitivo sobre quién y quiénes deben gobernar el lar a partir de ahora.
No parece, a priori, que el escenario que se repite casi desde hace 40 años vaya a modificarse sustancialmente. El bloque de la derecha obtendrá una mayoría aplastante frente a una izquierda que en el fondo desprecia Castilla y León y sus principales valores.
Tengo para mí que el castigo a Sánchez no alcanzará los porcentajes habidos en Extremadura y Aragón. No sabría explicar la razón o razones. Y ello será aprovechado por el sanchismo para sacar de mentira verdad, asignatura en la que están muy versados. Ello tampoco significará nada. Desde el punto de vista político general, entendiendo como tal el interés de la nación española, de las tres consultas territoriales la conclusión es clara: Sánchez debe irse o convocar elecciones generales porque la situación no aguanta más.
Si, como vaticinan las encuestas, el salmantino Alfonso Fernández Mañueco, gana las elecciones, no habrá recambio en el Colegio de la Asunción. Ya sabemos que la mayoría absoluta, tal y como están las cosas, es imposible, una vez que VOX está fuertemente arraigado en una tierra que resulta propicia a las huestes de Santiago Abascal. No les quedará a Mañueco y a Abascal más remedio que entenderse, haya ocurrido lo que haya ocurrido en el pasado reciente.
Vuelvo a insistir. No hay peor ejercicio antidemocrático que ignorar el mandato de los electores. Uno es el primero y otro el tercero. Pura matemática. Punto.