Opinión

La hipocresía de Mónica Oltra

Fíjense qué agudo es nuestro idioma, que del apellido de Mónica Oltra se pueden componer distintos vocablos, pero uno de ellos define muy bien su discurso: Trola. Sí, la mentira y el embuste forman parte del ADN de la vicepresidenta del Gobierno valenciano. Por supuesto, sin excluir a toda su panda progre de mamasopas y escribas, que trataron de elevarla hace años a su parnaso, como referente de una izquierda que ha demostrado ser extremadamente sectaria, perniciosa y letal para la democracia española y los intereses de los ciudadanos.

“Desde la política y desde la moralidad, Sr. Camps, el día en el que me viera en la misma situación que usted, imputada, vilipendiada, pillada en todas las mentiras, siendo la risa de toda España, apareciendo más en las viñetas que en las noticias, ESE DÍA ME IRÍA A CASA”, con ese discurso se dirigía hace doce años la actual vicepresidenta valenciana al presidente Francisco Camps quien, todo sea dicho y recordado, ha sido absuelto de todas y cada una de las causas por las que ha sido juzgado.

Mónica Oltra está más pendiente últimamente de lo judicial que de lo político. Y tiene razón para ello. La vicepresidenta del gobierno valenciano, dice el juez que pide su imputación, ocultó los abusos sexuales de su marido a una menor tutelada (Mayte), encubrió a su marido, trató de desacreditar a la víctima y quiso también interferir en el proceso penal contra el agresor.

Toda esta sucesión de hechos alarmantes supondría en cualquier democracia de nuestro entorno que el político investigado se fuera a su casa en el primer suspiro. En todas, menos en la democracia española. Aquí el verbo dimitir sólo se aplica cuando el peso de la justicia cae en cualquier político de la derecha.

Alguna responsabilidad debe también tener Ximo Puig por no sólo haber colocado a dedazo a Oltra, sino por haberla mantenido en el cargo. No olvidemos que el presidente autonómico es quien nombra y destituye a los cargos.

A la gente le preocupa que sus gobernantes mientan, que los partidos cumplan la legalidad, que los dirigentes no paren de mentir, que no sean coherentes, que solo exijan responsabilidades y no sean capaces de asumirlas. ¿Piensa, Sra. Oltra, pedir perdón en primer lugar a Mayte, la víctima de su marido, por no haber evitado los abusos sexuales? ¿Piensa pedir perdón a Mayte por negar su testimonio, por haberla humillado y haberla perseguido? ¿Piensa pedir perdón a todos los niños tutelados en centros públicos que han sido objeto de abusos sexuales por arruinar sus vidas? ¿Piensa pedir perdón a todos los padres que, por el contrario, hacen un gran trabajo con niños vulnerables y cuyo esfuerzo se ha visto mancillado por las negligencias de sus políticas y de su departamento?

¿Piensa contestar, Sra. Oltra, a todos los interrogantes de la ciudadanía? ¿Piensa pedir perdón a los valencianos por haberles mentido? ¿Piensa pedir disculpas o perdón a todos los valencianos que se acumulan en las colas del hambre mientras usted anda preocupada por sus problemas con la justicia? ¿Piensa pedir perdón a todos los ciudadanos que no llegan a final de mes ante la subida de la luz, de la gasolina y de los precios de los alimentos mientras usted se pasea ufanamente como si nada hubiera ocurrido?

¿Piensa pedir perdón por haber destruido la institución que representa al detrito? ¿Tiene usted agalla democrática y moral para pedir perdón a los valencianos? ¿Qué imagen cree que está dando usted de la justicia? ¿No sabe el mal que está haciendo a nuestra democracia? Y, finalmente, ¿cuándo dejó usted de ser una mujer recta o es que verdaderamente nunca lo fue?

Sra. Oltra, por dignidad, coherencia y responsabilidad política, váyase y deje de causar más daño a las menores tuteladas, a la institución que representa y a la sociedad. Pero no cierre, deje bien abierto, hace falta ventilación.