Estado en bancarrota: paga pensiones con Fondos Europeos

Palomo Estado
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Llevo muchos meses avisando acerca de que el gran problema para la subsistencia del Estado es el económico, situación general que nada tiene que ver con el canto maravilloso de locura sanchista.

En efecto. Distintos informes del Tribunal de Cuentas han señalado que el Gobierno, caprichosamente y vulnerando las normas de la Unión Europea y la legalidad española, ha destinado más de 5.000 millones de euros procedentes de los Fondos de Recuperación para maquillar el brutal agujero de las pensiones. Y cuando esos fondos procedentes de Bruselas se establecieron al socaire de combatir la pandemia de la covid 19 se explicitó que sólo podían aplicarse para «cambiar el modelo productivo español»; en modo alguno para tapar deudas corrientes en los multimillonarios gastos de las administraciones.

Sánchez, una vez más, queda ante sus socios comunitarios, además de como un pésimo gestor, manirroto y bokassiano, como un mentiroso y trapacero del que nadie puede fiarse. Lo que trata de ocultar es que el Estado está en bancarrota, porque bancarrota es tener que acudir a la emisión de deuda al margen del Parlamento y sin su autorización y gasta casi 80.000 millones de euros más de lo que permitía la ley.

Suma y sigue. Si el hombre que ha sido capaz de hacer trampas en las elecciones internas en su partido y otras en distintas elecciones, ¿cómo no nos va a resultar fácil de creer que es capaz de inflar deudas tributarias y practicar la «contabilidad creativa» llena de trampas para tapar la falta de Presupuestos Generales?

El agujero del Estado resulta cuasi imposible estirarlo más. Se acerca peligrosamente a los dos billones de euros, mientras el sanchismo, inundado de corrupción y detritus amarillo, recurre a la política del avestruz, instalado como está en la anomalía, la ilegalidad y el desafuero. Todo rodeado de nocturnidad, alevosía y determinación por engañar, no sólo ya a los ciudadanos y contribuyentes españoles, sino también al resto de los países europeos que sí cumplen las normas establecidas.

Lo único que les importa es abrir las puertas de las instituciones españolas y sus principales empresas a los clientes de Análisis Relevante, donde el sin par Zapatero, cuya corrupción e intereses económicos podrían interpretarse como algo más que mera sospecha. Ahí están expeditas las puertas de Red Eléctrica Española (REE) para tal menester. Un año después del Gran Apagón, REE sigue controlada por la «dama del Apagón». ¡Con un par!

Debe ser cierto. Todos los hilos de corrupción e ineptitud de la izquierda gobernante terminan por enredarse.

Este Estado que padecemos presenta hoy una cara fallida, incapaz de hacer frente a los desmanes de un aspirante a dictador que surgió de las cloacas prostibulares y de los putiferios de su familia política. Sin embargo, la quiebra del Estado no es solo económica. El Gran Apagón, la nula respuesta del Estado a la DANA valenciana o la tragedia ferroviaria de Adamuz conducen a una conclusión: mucho porcentaje de Estado fallido.

¡Vivir para ver!

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