Opinión

Crisis y caos, ferroviario y político

La semana transcurrida ha estado protagonizada a nivel nacional por la tragedia ferroviaria sucedida en el tramo de Adamuz en Cordoba, por el impacto entre dos trenes. Ambos de alta velocidad, un Alvia de Renfe y un Iryo, éste de la operadora italiana, que junto a la francesa Ouigo circulan por la red ferroviaria española desde la liberalización del sector. Los 45 fallecidos además de los heridos de los que todavía numerosos están hospitalizados, son la principal y más grave consecuencia sin lugar a dudas. Pero además de esta tragedia humana, hay otras que están ocasionando una crisis en el sistema ferroviario nacional y un caos viario en Cataluña, con crecientes repercusiones políticas.

Para comprender en su debida amplitud la atención tan intensa que este siniestro está teniendo por parte de la opinión pública y publicada, es preciso tener presente unas cuestiones especialmente significativas. Una de ellas es que la alta velocidad ferroviaria desde su inicio en 1992 en España con la línea Madrid/Sevilla, ha sido una referencia clara del nivel de desarrollo tecnológico y económico de nuestro país, con una red y un sistema al máximo nivel mundial. Otra cuestión relevante a estos efectos, es que el ministro responsable político de la gestión de este servicio es el de Transportes, con personajes muy conocidos vinculados a él y no precisamente por su eficaz gestión del mismo.

Los nombres de José Luis Ábalos y de Koldo, consejero de Renfe y asesor destacado del ministro, encabezan una prolija lista de nombres sometidos a investigación. Y en tercer lugar , el hecho de que además de Andalucía, la siguiente comunidad en verse afectada por la onda expansiva ferroviaria de Adamuz sea Cataluña, le otorga un peso político adicional a las consecuencias de la tragedia.

No debe olvidarse que el sanchismo es una macedonia de siglas de socios de gobierno y aliados parlamentarios con el PSOE de Sánchez, con el único objetivo de mantenerse en el poder, para obtener los beneficios y favores (personales y/ó políticos) derivados de ello. Entre sus numerosos integrantes destacan las dos formaciones separatistas catalanas ERC y Junts, además de las vascas de Bildu y el PNV. La retirada del apoyo por parte de cualquiera de ellas significaría la caída de Sánchez lo que da idea clara de la fragilidad política en la que se encuentra.

Pues bien, Junqueras y Puigdemont mantienen un intenso pugilato por el liderazgo de separatismo catalán, ahora también disputado por la Aliança Catalana de Silvia Orriols. Con este contexto de fondo, el caos ferroviario en Cataluña se precipitó por el siniestro de un ferrocarril de Rodalies (Cercanías) en Gelida Barcelona, que ocasionó la muerte de un joven maquinista en prácticas.

Este servicio está en el foco del caos tras la suspensión del mismo durante varios días su intermitente reanudación parcial, que afecta a varios centenares de miles de pasajeros diarios. Y se añade a esta situación el que Junqueras, que apoya al gobierno catalán de Illa, pactó en la Moncloa con Sánchez su traspaso a la Generalitat, lo que ha ocasionado el enfrentamiento de Puigdemont con él y con Sánchez, exigiendo un traspaso total del servicio. Y no mediante una gestión compartida entre Transportes con Renfe y Adif, y el gobierno catalán.

La disputa entre ambos líderes secesionistas ha llevado a Junqueras a exigir la dimisión del ministro Óscar Puente y la Consellera de Infrestructuras, respectivos responsables politicos inmediatos de esa gestión compartida con el traspaso de la competencia. No es baladí este paso político, ya que como decimos, ERC es socio cooperador necesario del mantenimiento de Sanchez e Illa al frente de sus respectivos gobiernos

Otro significativo hecho de la dimensión política que está teniendo a nivel nacional esta crisis ferroviaria es que el anunciado por el gobierno «funeral de Estado», a celebrar en Huelva este próximo sábado, ha sido «aplazado». Según informa la Moncloa es porque familiares de las víctimas consultadas han expresado su «dificultad» de asistir al mismo. No pocas de ellas han expresado su rechazo a que los responsables de la tragedia les pretendan «homenajear».

Entretanto ya se han celebrado solemnes funerales religiosos para las víctimas en Adamuz y Aljaraque, y están anunciados en Cordoba, Sevilla, Huelva y Madrid, por sus respectivos Prelados.