Rastreo con sismógrafos

Adiós a la incertidumbre: logran localizar en dos minutos la basura espacial que llega a la Tierra

Investigadores de Johns Hopkins usan detectores de terremotos para localizar restos de satélites chinos

El método permite ubicar en tiempo real fragmentos tóxicos antes de que contaminen zonas habitadas

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La basura espacial que cae a la Tierra podrá rastrearse en tiempo real gracias a un innovador método desarrollado por científicos de la Universidad Johns Hopkins y el Imperial College de Londres que utiliza sismómetros, dispositivos tradicionalmente empleados para detectar terremotos. El estudio, publicado hoy en la revista científica Science, representa un avance crucial para localizar restos tóxicos de satélites antes de que contaminen áreas pobladas.

Los investigadores lograron rastrear con precisión el módulo orbital Shenzhou-15 de China después de que entrara en la atmósfera terrestre el 2 de abril de 2024. El objeto, de aproximadamente un metro de ancho y más de 1,5 toneladas de peso, representaba una amenaza potencial para la población debido a su tamaño y posible contenido tóxico.

«Las reentradas están ocurriendo con mayor frecuencia. El año pasado tuvimos múltiples satélites entrando en nuestra atmósfera cada día, y no tenemos verificación independiente de dónde entraron, si se fragmentaron, si se quemaron o si llegaron al suelo», explicó Benjamin Fernando, autor principal del estudio y especialista en terremotos terrestres y planetarios.

Ondas sísmicas reveladoras

La basura espacial que ingresa en la atmósfera viaja más rápido que la velocidad del sonido, produciendo estampidos sónicos o ondas de choque similares a las generadas por aviones de combate. Estas vibraciones hacen retumbar el suelo y activan los sismómetros instalados a lo largo de su trayectoria, permitiendo a los científicos seguir su recorrido completo.

Al analizar datos de 127 sismómetros en el sur de California, los investigadores calcularon la trayectoria y velocidad del módulo chino. El objeto cruzó la atmósfera a Mach 25-30, aproximadamente 10 veces más rápido que el avión más veloz del mundo, sobrevolando Santa Bárbara y Las Vegas en dirección noreste.

Precisión sin precedentes

Los científicos utilizaron la intensidad de las lecturas sísmicas para calcular la altitud del módulo y determinar cómo se fragmentó durante el descenso. Sus cálculos revelaron que el objeto viajaba aproximadamente 40 kilómetros al norte de la trayectoria predicha por el Comando Espacial de Estados Unidos, demostrando las limitaciones de los métodos de seguimiento actuales.

Esta capacidad de rastrear basura espacial en tiempo real resulta crucial porque los restos envueltos en llamas a veces producen partículas tóxicas que pueden permanecer en la atmósfera durante horas y desplazarse a nuevas zonas del planeta conforme cambian los patrones meteorológicos. Conocer la trayectoria exacta ayudará a las organizaciones a monitorear dónde van esas partículas y quiénes podrían estar en riesgo de exposición.

Materiales radioactivos

La recuperación rápida de objetos que llegan al suelo también cobra especial importancia cuando la basura espacial transporta sustancias peligrosas. Fernando recordó el caso de 1996, cuando restos de la nave rusa Mars 96 cayeron de su órbita: «La gente pensó que se quemó, pero su fuente de energía radioactiva aterrizó intacta en el océano. Intentaron rastrearlo en ese momento, pero su ubicación nunca fue confirmada».

Más recientemente, científicos encontraron plutonio artificial en un glaciar chileno que atribuyen a que la fuente de energía explotó durante el descenso, contaminando la zona. «Nos beneficiaríamos de tener herramientas adicionales de rastreo, especialmente en esas raras ocasiones cuando los restos tienen material radioactivo», advirtió el investigador.

Complemento al radar

Anteriormente, los científicos debían confiar en datos de radar para seguir objetos en descomposición en órbita terrestre baja y predecir dónde entrarían en la atmósfera. El problema era que las predicciones de reentrada pueden fallar por miles de kilómetros en los peores casos. Los datos sísmicos complementan al radar al rastrear un objeto después de entrar en la atmósfera, proporcionando una medición de la trayectoria real.

«Si quieres ayudar, importa si lo localizas rápidamente, en 100 segundos, en lugar de 100 días», destacó Fernando con el anuncio de esta nueva forma de rastrear la reentrada de la basura espacial. El método permite generar información detallada en tiempo casi real, información que las autoridades necesitan para localizar y recuperar rápidamente los restos carbonizados y que a veces son tóxicos.