Europa triplica ingresos por el impuesto al carbono y reduce un 18,6% sus emisiones en sólo seis años
Las empresas aportaron el 76% del impuesto al carbono, lideradas por energía y manufactura
Las emisiones de carbono en Europa cayeron un 18,6% en el mismo período analizado por Eurostat
La UE triplica sus ingresos por el impuesto al carbono, de 15.000 a 51.000 millones de euros. España contribuye con el 6%
El impuesto al carbono de la Unión Europea ha triplicado sus ingresos entre 2017 y 2023, pasando de 15.000 a 51.000 millones de euros, según revela un análisis publicado por la oficina estadística comunitaria Eurostat. Este espectacular incremento se ha producido en un contexto donde España representó el 6% de las contribuciones totales al gravamen sobre las emisiones de dióxido de carbono.
El estudio analiza la evolución del gravamen aplicado a bienes y servicios cuya producción genera emisiones de gases de efecto invernadero desde 2017, primer año en el que Eurostat registró un dato medio europeo. Como resultado de este aumento, la tributación relacionada con las emisiones de CO₂ pasó de representar el 6% del total de los impuestos energéticos en 2017 al 20% en 2023.
Empresas, principal fuente
Tres de cada cuatro euros que la UE ingresó por el impuesto al carbono en 2023 provinieron directamente de las empresas, con un porcentaje del 76,4% del total recaudado. El sector energético, que engloba electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, lideró las contribuciones con el 30,1%, seguido de cerca por el sector manufacturero, que representó el 29,4% del conjunto.
Los hogares, por su parte, contribuyeron con el 22,3% de la recaudación total, mientras que los no residentes aportaron apenas el 1,3%. Esta distribución refleja el impacto directo que el gravamen tiene sobre las actividades industriales y productivas que generan mayores volúmenes de emisiones contaminantes.
Descenso de emisiones
Paralelamente, al incremento de la recaudación, las emisiones de carbono en la UE disminuyeron un 18,6% durante el mismo período analizado. Las cifras pasaron de 3.400 millones de toneladas en 2017 a 2.700 millones en 2023, lo que evidencia la eficacia del impuesto como herramienta para reducir la huella de carbono del continente europeo.
Eurostat destaca que estos datos ponen de relieve «la creciente importancia» de este tipo de gravamen como catalizador de la reducción de emisiones contaminantes. El organismo estadístico señala además que el incremento «refleja el aumento de los ingresos del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE», mecanismo clave en la política climática europea.
Alemania a la cabeza
En el desglose por países, Alemania se posicionó como el Estado miembro donde más ingresos se recaudaron por el impuesto sobre el carbono. El gigante económico europeo concentró el 30% del total, equivalente a unos 15.000 millones de euros, consolidándose como el principal contribuyente a las arcas comunitarias en materia de fiscalidad ambiental.
España, por su parte, representó el 6% de las contribuciones totales, una cifra significativa que sitúa al país como uno de los participantes relevantes en el sistema de gravámenes sobre emisiones. La posición española refleja tanto su actividad económica como los esfuerzos de adaptación del tejido productivo a las exigencias medioambientales europeas.
Herramienta climática
El récord de ingresos alcanzado en 2023 confirma la consolidación del sistema fiscal ambiental europeo como instrumento fundamental para la transición ecológica. Los países de la UE deben destinar al menos el 50% de los ingresos procedentes del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión a la lucha contra el cambio climático.
La UE utiliza además una parte de estos recursos para apoyar la innovación tecnológica y financiar la transición energética en todos los Estados miembros. Este enfoque busca garantizar que la recaudación obtenida revierta directamente en medidas que aceleren la descarbonización de la economía europea y el cumplimiento de los compromisos climáticos adquiridos.
Perspectivas futuras
El marcado crecimiento de los ingresos, particularmente después de 2017, refleja el fortalecimiento de la fijación de precios del carbono y la expansión de la participación en el mercado de derechos de emisión. Los expertos consideran que esta tendencia continuará en los próximos años, a medida que se endurezcan las políticas climáticas y se amplíe el alcance del sistema a nuevos sectores económicos.
Los datos de Eurostat confirman que el modelo europeo de fiscalidad ambiental está funcionando según lo previsto, logrando el doble objetivo de generar recursos para la transición verde mientras desincentiva las actividades más contaminantes. El reto ahora pasa por mantener este equilibrio garantizando la competitividad de la industria europea.
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