Los cocineros españoles no tienen dudas: «Para pelar castañas sin dejarte las uñas, hazles un corte en cruz, remójalas con sal en agua caliente y déjalas sudar en un paño»
Con la llegada del otoño, las castañas vuelven a las mesas y a las bandejas del horno, y con ellas la eterna pelea con la cáscara: uñas castigadas, dedos...