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La zoología española no da crédito: las crías de esta ave sobreviven un 30% menos porque el padre las abandona

  • Betania Vidal
  • Redactora y analista de contenidos SEO especialista en bienestar, psicología, traducción, creación de sitios web y liderazgo de proyectos online.

En la naturaleza, no todas las crías parten con las mismas oportunidades y a veces va más allá del clima, de los depredadores o de la comida disponible. En algunas especies de aves, la ausencia de uno de los padres puede determinar su supervivencia.

Eso es lo que ha observado un estudio reciente centrado en el gorrión chillón, Petronia petronia, una especie muy común en España, pero poco conocida fuera del ámbito científico. La investigación analiza qué ocurre cuando el macho desaparece del nido y deja sola a la hembra en pleno periodo de cría.

Esta especie es peculiar porque combina dos estrategias reproductivas: a veces ambos progenitores cuidan de las crías y otras veces la hembra se queda sola. Comparar ambos escenarios ha permitido medir con claridad el impacto real del abandono paterno.

Qué pasa con este pajarillo cuando el padre se va

El seguimiento se llevó a cabo durante dos temporadas de cría en Segovia y analizó 41 nidos con un total de 189 polluelos. En algo más de la mitad de los casos, macho y hembra colaboraron en la alimentación. En el resto, el macho abandonó el nido a mitad del proceso, normalmente en los primeros días tras la eclosión.

Cuando el cuidado fue solo materno, la probabilidad de supervivencia de las crías cayó alrededor de un 30%. Se trata de un descenso significativo que se repitió de forma consistente en los nidos observados.

El abandono fue más frecuente al inicio de la temporada reproductiva, cuando las condiciones eran menos favorables y el éxito de eclosión más bajo. Sin embargo, no se relacionó con el tamaño de la puesta ni con la fecha exacta en la que nacían los polluelos, lo que apunta a que los machos toman la decisión en función de expectativas de éxito más generales.

Aunque las hembras incrementaron su esfuerzo y pasaron más tiempo buscando alimento, no lograron compensar del todo la ausencia del macho. Las crías crecieron menos, pesaron menos y mostraron señales fisiológicas de estrés desde los primeros días de vida.

Consecuencias a largo plazo del comportamiento de los gorriones

Los polluelos criados por una sola progenitora presentaron niveles más altos de corticosterona, una hormona asociada al estrés. También mostraron mayor estrés oxidativo, un proceso que daña las células cuando el organismo está sometido a condiciones adversas.

Curiosamente, no se observaron diferencias en la longitud de los telómeros, un indicador de estrés a largo plazo. Los expertos notaron que los efectos fisiológicos negativos se concentran en las primeras fases del desarrollo y que las crías más vulnerables mueren antes, mientras que las que sobreviven muestran una mayor capacidad de resistencia.

Aunque algunas crías logran salir adelante, el coste en términos de mortalidad es alto. El sistema parece filtrar de forma muy dura, dejando atrás a los individuos más vulnerables.

Más allá del caso concreto del gorrión chillón, estos resultados ayudan a entender por qué algunas especies alternan entre cuidado biparental y uniparental. También muestran cómo los animales ajustan su comportamiento reproductivo en función del entorno, algo especialmente relevante en un contexto de cambios ambientales y pérdida de hábitat.