Suena raro, pero la ciencia lo respalda: México usa pelo humano para purificar el agua y salvar islas agrícolas
Los científicos ya habían comprobado las ventajas de usar lana en el suelo agrícola, pero un experimento en México ha descubierto algo más increíble: el pelo humano puede utilizarse para mejorar la agricultura.
Por increíble que parezca, en Ciudad de México están utilizando toneladas de pelo humano procedente de peluquerías para limpiar los canales de Xochimilco, una zona natural protegida en el sur de la capital.
La iniciativa busca proteger las chinampas, un sistema agrícola ancestral basado en islas artificiales construidas sobre antiguos lagos. La encargada de impulsar el proyecto es la ONG Matter of Trust Latam, que pretende reducir los contaminantes presentes en el agua y recuperar un enclave emblemático de México.
México descubre el poder del pelo humano para luchar contra los contaminantes agrícolas
La clave del proyecto está en las propiedades físicas del pelo humano. Según el estudio desarrollado por Matter of Trust Latam, el cabello tiene una gran capacidad de adherencia que le permite captar diferentes contaminantes presentes en el agua.
Entre las sustancias que puede absorber se encuentran aceites, grasas, hidrocarburos, coliformes fecales y metales pesados. Esta característica es lo que convierte al pelo humano en un filtro natural eficaz para ayudar a depurar los canales.
El proceso es relativamente sencillo. El pelo recogido en peluquerías se introduce en redes finas que posteriormente se sumergen en los canales durante varios meses. Durante ese tiempo, las fibras capilares actúan como una esponja natural que atrapa los contaminantes presentes en el agua.
Xochimilco: un ecosistema agrícola mexicano en grave peligro
Xochimilco conserva uno de los sistemas agrícolas más antiguos de América. En esta zona, los agricultores continúan cultivando flores y hortalizas en las chinampas.
Esto son islas artificiales construidas hace siglos sobre lo que fue un gran lago. Estas parcelas flotantes han permitido mantener una producción agrícola basada en técnicas tradicionales.
Sin embargo, el crecimiento urbano alrededor de la capital ha terminado afectando gravemente al ecosistema. Todo por culpa de los químicos y de las bacterias en los canales.
De hecho, las aguas tienen unos niveles de contaminación que amenazan tanto a especies endémicas como a la propia actividad agrícola. Eso se traduce en una reducción de la productividad de las chinampas.
Además, hay otras medidas complementarias que pueden servir de ayuda. Las barcas tradicionales conocidas como trajineras siguen siendo el principal medio de transporte. Por ello, los motores están prohibidos para evitar una mayor contaminación del agua.
Cómo se ha transformado el pelo humano de residuo urbano a aliado agrícola
El proyecto también demuestra que un residuo aparentemente inútil puede tener múltiples aplicaciones ambientales. Sólo en 2025, una cadena de peluquerías logró recolectar más de 100 kilos de pelo para esta iniciativa.
Además de emplearse como filtro en el agua, el pelo se utiliza directamente en los cultivos. Grandes madejas se colocan alrededor de las hortalizas para reducir la evaporación del agua en el suelo.
Según los datos del proyecto de Matter of Trust Latam, esta técnica permite disminuir la evaporación directa hasta en un 71%. Como consecuencia, también se reduce la cantidad de agua necesaria para el riego.
Por si fuera poco, el pelo humano también aporta nutrientes que contribuyen a mejorar la calidad del suelo. Los efectos pueden notarse en periodos de entre 10 y 20 años.