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El análisis de ADN extraído de muestras de hielo del lago Vostok, un lago subglacial antártico aislado del exterior durante decenas de miles de años, ha confirmado la presencia de una comunidad microbiana sorprendentemente rica y diversa.
El lago, situado bajo casi cuatro kilómetros de hielo en la Antártida oriental, no recibe luz solar ni intercambia agua con el exterior. Los científicos esperaban encontrar poca o ninguna vida. Lo que encontraron fue un ecosistema activo formado por bacterias, arqueas y hongos unicelulares capaces de sobrevivir en oscuridad absoluta, alta presión y temperaturas cercanas al punto de congelación.
El estudio, publicado en PLOS ONE, analizó dos núcleos de hielo extraídos de distintas zonas del lago: uno procedente de una bahía poco profunda con indicios de actividad hidrotermal y otro del cuenco principal. Las secuencias de ADN detectadas corresponden a organismos con capacidad para obtener energía de reacciones químicas inorgánicas, sin necesidad de fotosíntesis, un proceso conocido como quimiosíntesis.
Cómo sobreviven los microbios del lago Vostok sin luz ni nutrientes del exterior
En ausencia de energía solar, los microorganismos del lago Vostok han desarrollado estrategias metabólicas alternativas. Los análisis genéticos identificaron genes relacionados con la oxidación de compuestos de azufre para generar energía celular sin luz solar. También con la fijación de carbono inorgánico en biomasa sin necesidad de fotosíntesis.
El uso de hierro disuelto en el agua como aceptor de electrones apareció como otro mecanismo clave. Y sistemas de reparación celular altamente eficientes para contrarrestar el daño causado por el frío extremo y la radiación ionizante procedente de la descomposición de isótopos radiactivos en las rocas del lecho lacustre.
La diversidad genética detectada sugiere que estos organismos han evolucionado de forma independiente durante un periodo prolongado, desarrollando adaptaciones únicas a un entorno que no ha cambiado en milenios. Las dos muestras analizadas proceden de zonas con características distintas dentro del lago, lo que apunta a que el ecosistema no es homogéneo sino que presenta variaciones locales vinculadas a la geología del fondo.
Acceder al lago sin contaminarlo ha requerido tecnología específica. Las expediciones científicas utilizan taladros de agua caliente limpia que funden el hielo con agua del propio glaciar, filtrada mediante ultrafiltración submicrónica, irradiación ultravioleta y pasteurización térmica.
Antes de romper la última capa de hielo que sella el lago, los investigadores reducen la presión dentro del pozo para que el agua del lago suba hacia la perforación en lugar de que el agua del taladro entre al lago, garantizando un flujo unidireccional que protege el ecosistema aislado.
Por qué el lago Vostok importa para la búsqueda de vida en otros planetas
Las condiciones del lago Vostok, oscuridad total, alta presión, temperaturas extremas y aislamiento prolongado, son análogas a las que se estiman en los océanos ocultos bajo la corteza de hielo de Europa, luna de Júpiter, y Encélado, luna de Saturno. Ambas lunas tienen océanos de agua líquida bajo capas de hielo y se consideran los entornos con mayor potencial para albergar vida fuera de la Tierra.
El hallazgo de un ecosistema quimiotrófico activo en el lago Vostok demuestra que la vida puede prosperar sin luz solar ni conexión con la atmósfera, lo que amplía el rango de entornos donde los astrobiólogos buscan señales de vida. Si los microbios pueden adaptarse al lago Vostok, los mismos principios metabólicos podrían funcionar en los océanos de Europa o Encélado, donde tampoco existe luz solar y la energía disponible procede de procesos geoquímicos.
El siguiente paso en la investigación será intentar cultivar en laboratorio algunos de los organismos identificados genéticamente, lo que permitiría estudiar sus características fisiológicas y confirmar las hipótesis metabólicas planteadas a partir del análisis de ADN.
Una nota editorial de PLOS ONE publicada en junio de 2026 advierte de que el artículo comparte el conjunto de datos con otro trabajo del mismo grupo de investigación publicado posteriormente, y que el consejo editorial considera que los análisis de ambos no son suficientemente distintos.
Los autores han explicado que el material fue dividido durante el proceso de revisión del primer artículo. PLOS ONE ha señalado que lamenta no haber abordado estos problemas antes de la publicación.
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