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Ricardo, experto aragonés en cetrería, no se muerde la lengua: «No es mejor cazador el que más animales mata»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Las cifras suelen convertirse en símbolo de prestigio. En este contexto, un vídeo de apenas unos segundos ha abierto un debate incómodo dentro del mundo cinegético.

Ricardo, un cetrero aragonés conocido en TikTok como @naturalezaragon, cuestiona de forma directa una idea arraigada en ciertos sectores: que la valía de un cazador se mide por la cantidad de piezas abatidas.

Su reflexión comienza con una escena reconocible: «Yo mato más que tú. Que no, que yo mato más, que soy mejor cazador». Una competencia basada en números que, según plantea, merece ser revisada.

Cetrería y caza ética: por qué un buen cazador no se mide por los animales que mata

Ricardo lanza una pregunta inicial: «¿Acaso uno es mejor cazador por matar más? ¿Pensáis que esto es realmente así?». El planteamiento no es casual. En su intervención contrapone dos posibles formas de entender la actividad: la acumulación frente al criterio.

«¿Cuánto más matas, mejor cazador eres? O cuánto más criterio y respeto tienes por el campo», cuestiona. Para él, la respuesta no está en el contador. «Un buen cazador no se mide por números», sentencia.

Su argumento no se apoya en estadísticas ni en teorías, sino en la observación directa de la naturaleza, especialmente en las aves de presa, protagonistas centrales de la cetrería.

Aves rapaces y caza selectiva: la lección de la naturaleza sobre el respeto al campo

Para sostener su reflexión, Ricardo invita a mirar a una rapaz: «Coge una presa y ya en todo el día no quiere más por muchas más que pasen por su lado». La imagen es clara. Frente a la lógica de acumular, el ave actúa por necesidad.

«No creo que existan muchos mejores cazadores que las aves de presa», afirma. En esa comparación subyace una crítica implícita al comportamiento humano. Mientras la rapaz captura lo necesario para alimentarse, el ser humano puede dejarse llevar por la competición o el orgullo.

El contraste se acentúa en otra frase contundente: «En cambio, nosotros con perchas para hacer montones». La escena describe una práctica basada en la cantidad, no en la necesidad.

Caza ética y orgullo: la reflexión de Ricardo sobre qué define a un buen cazador

Ricardo lleva la comparación a un terreno aún más concreto: «Lo que matas tú en un día, le sirve a una rapaz para comer durante una semana». La diferencia no es solo cuantitativa, sino conceptual.

La reflexión culmina con un mensaje directo: «Si tu orgullo depende de un contador, lo siento, pero no eres mejor cazador». Con esta afirmación, desplaza el foco desde la cifra hacia la actitud. Para él, el criterio, el respeto y la relación con el campo pesan más que cualquier marcador.

A través de la comparación con las aves rapaces, el cetrero aragonés plantea que la excelencia en la caza no se construye sobre montones, sino sobre medida y conciencia.

En un contexto donde las redes amplifican comparaciones y rivalidades, su mensaje introduce una pausa necesaria. Más allá de cifras o trofeos, plantea una cuestión de conciencia individual: qué significa realmente cazar y qué lugar ocupa el respeto dentro de esa práctica.