Naturaleza
Turberas

Por raro que suene, la ciencia lo respalda: Bélgica está talando bosques e inundando campos agrícolas a propósito

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Resulta difícil creer que la eliminación de bosques pueda suponer un beneficio para el medioambiente, sobre todo cuando nos enseñan que plantar árboles salva el planeta. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que ciertos ecosistemas capturan más carbono en condiciones de humedad extrema que cuando están cubiertos de vegetación seca.

En Bélgica, se está llevando a cabo un ambicioso proyecto que desafía esa idea. En Limburgo, se encuentra el valle de Zwarte Beek, de 4.000 hectáreas que ha sufrido una fuerte degradación. Para revertir el daño, iniciativas lideradas por organizaciones como EcoTree han comenzado un proceso de restauración integral que implica medidas drásticas que van desde la tala de vegetación invasora y bosques en áreas específicas, y la inundación de campos agrícolas que anteriormente fueron drenados para el cultivo.

¿Por qué talar bosques e inundar campos ayuda al clima para la ciencia?

Las turberas son humedales que actúan como almacenes de carbono y agua, pero solo funcionan correctamente si permanecen húmedos. Según los datos que manejan los expertos de EcoTree junto a la ONG local Natuurpunt, las capas de turba seca y drenada se convierten en emisores nocivos. En su estado actual de deterioro, estas tierras liberan hasta 11 toneladas de CO₂ por hectárea al año hacia la atmósfera.

Para frenar esto, la estrategia consiste en elevar el nivel del agua. Esto obliga a rellenar las zanjas de drenaje y eliminar especies vegetales que no pertenecen a ese hábitat. Al bloquear los drenajes y permitir que el agua recupere su espacio, se terminan inundando campos agrícolas antiguos y zonas secas. Este proceso de «rehumidificación» es vital porque detiene las emisiones y permite que el suelo vuelva a capturar carbono de forma efectiva.

El proyecto abarca unas 100 hectáreas destinadas a la adquisición y recuperación de tierras. Los cálculos científicos estiman que estas acciones lograrán preservar y bloquear más de 100.000 toneladas de CO₂ equivalente. De esta forma, se evita su liberación a la atmósfera causada por la degradación continua y el estrés climático que sufren estos paisajes.

La protección de ecosistemas y la biodiversidad en Bélgica

Zwarte Beek forma parte de la red Natura 2000 y es un sitio único. Es el hogar de la única pareja reproductora de grulla común en el país y cuenta con la mayor población de agachadiza común. Al recuperar los pantanos históricos y reconectar la tierra, se protege también a especies raras como la cala de pantano o el mirto de turbera.

Además del cuidado del ecosistema, la gestión del agua cobra un papel protagonista. El suelo de turba restaurado puede almacenar millones de metros cúbicos de agua. Esta capacidad resulta fundamental para reducir los riesgos de inundaciones en la región y mejora la resistencia del entorno durante las épocas de sequía severa.

Empresas comprometidas con la sostenibilidad ya participan en este modelo mediante el patrocinio de biodiversidad o la compra de créditos de carbono certificados bajo el estándar MoorFutures. Un ejemplo claro lo ofrece Bastian Keppler, directivo de Minor Hotels, quien señala que cooperan con EcoTree en este proyecto de turberas en nombre de sus clientes para contribuir a la protección del clima, el agua y la biodiversidad.