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No te lo vas a creer: el insólito animal que crea su energía a partir de la luz absorbiendo cloroplastos de algas

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Unas babosas marinas sorprendentes que han llamado la atención de los científicos por su capacidad única: realizar la fotosíntesis, una habilidad rara en el reino animal.

Estas especies esconden uno de los secretos evolutivos más extraordinarios de los animales. ¿Quieres saber cuál es?

La babosa, el insólito animal que crea su energía a partir de la luz absorbiendo cloroplastos de algas

Estas extraordinarias babosas pertenecen al grupo de los sacoglosos y poseen una habilidad única llamada cleptoplastia. Este proceso biológico les permite apropiarse de los cloroplastos de las algas de las que se alimentan y utilizarlos para producir energía.

El mecanismo es tan ingenioso como implacable. Tras perforar las células de las algas, las babosas succionan su contenido. A diferencia de otros animales, no digieren por completo el material ingerido, sino que seleccionan los cloroplastos (los orgánulos responsables de captar la luz solar) y los almacenan intactos en sus propias células. De este modo, logran realizar la fotosíntesis y generar nutrientes a partir de la luz.

Una de las especies más emblemáticas es Elysia chlorotica, caracterizada por su intenso color verde. Gracias a este singular «robo» biológico, puede comportarse como un auténtico panel solar viviente.

Según el zoólogo Michael Middlebrooks, de la Universidad de Tampa, estos animales pueden alimentarse una sola vez y completar su ciclo de vida adulto, de hasta nueve meses, utilizando únicamente la energía solar, tal y como destaca Smithsonian Magazine.

La babosa marina que realiza la fotosíntesis: así funciona la cleptoplastia

La cleptoplastia es extremadamente rara entre los organismos multicelulares debido a los riesgos asociados a la fotosíntesis. Este proceso genera compuestos químicos altamente reactivos que pueden resultar tóxicos y dañar las estructuras celulares.

El biólogo Patrick Keeling advierte que la fotosíntesis puede ser peligrosa para un animal, ya que produce subproductos que amenazan su integridad biológica.

Para superar este desafío, las babosas marinas han desarrollado una solución evolutiva única. Los cloroplastos robados se almacenan en compartimentos especializados denominados cleptosomas.

Estas estructuras mantienen las condiciones químicas necesarias para la fotosíntesis y, al mismo tiempo, protegen al animal de los efectos nocivos derivados del proceso. Este sofisticado mecanismo explica por qué otras especies no han logrado desarrollar una capacidad similar.

Aplicaciones científicas de la cleptoplastia

Sin embargo, el estudio de la cleptoplastia ofrece valiosas pistas sobre la evolución de la vida y la teoría endosimbiótica, que explica el origen de los cloroplastos en las células vegetales.

Además, sus implicaciones tecnológicas son prometedoras. Investigadores como Joshua Widhalm, de la Universidad de Purdue, sugieren que comprender cómo estos organismos manipulan orgánulos ajenos podría revolucionar la medicina y la biotecnología.

Entre las posibles aplicaciones se encuentran el desarrollo de levaduras capaces de producir fármacos mediante la luz o avances en el tratamiento de enfermedades mitocondriales actualmente incurables, según recoge Smithsonian Magazine.

La naturaleza, una vez más, demuestra que su ingenio supera cualquier fantasía humana. Además de las babosas marinas, otros animales también pueden beneficiarse de la fotosíntesis a través de relaciones simbióticas con algas. Por ejemplo, la salamandra moteada (Ambystoma maculatum) es el único vertebrado conocido que mantiene algas dentro de sus huevos.

Estas algas realizan la fotosíntesis, liberando oxígeno y nutrientes que los embriones absorben, lo que aumenta sus probabilidades de supervivencia y acelera su desarrollo. Este proceso, conocido como endosimbiosis, demuestra que la fotosíntesis puede extenderse incluso a vertebrados durante etapas tempranas de la vida.