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Ni se te ocurra plantar esta planta aromática en tu jardín: es muy invasiva y se comerá todo el espacio

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La menta es una de las plantas aromáticas más populares en los hogares españoles. Su aroma fresco, su facilidad de cultivo y su utilidad en infusiones, mojitos o recetas mediterráneas hacen que muchos aficionados a la jardinería quieran tenerla siempre a mano.

No obstante, antes de plantarla directamente en el suelo del jardín, conviene conocer un detalle importante: la menta puede convertirse en una especie muy invasiva y acabar ocupando mucho más espacio del previsto.

¿Por qué deberías evitar cultivar menta directamente en el suelo de tu jardín?

El principal motivo por el que los especialistas desaconsejan tener menta en el terreno firme no responde a una dificultad en su cuidado, sino a su vigor desmedido.

Esta planta crece con muchísima fuerza y ​​se extiende con una rapidez asombrosa, ocupando mucho más espacio del que cualquier jardinero prevé inicialmente.

El experto Edwin Dysinger advierte en el medio The Spruce que la menta resulta extremadamente difícil de eliminar una vez que logra establecerse en una parcela.

La experta Anna Hackman coincide con este diagnóstico y añade una advertencia fundamental para la salud de tu jardín: la menta desplaza con facilidad a otras plantas cercanas.

Al poseer un sistema de raíces tan agresivo, compite de forma desleal y priva a sus vecinas de agua, nutrientes, tierra e incluso luz solar. Esta invasión silenciosa termina por asfixiar al resto de especies de tu parterre, convirtiendo un diseño variado en un monocultivo de menta difícil de revertir.

¿Cómo puedes disfrutar de la menta sin que invada todo tu espacio exterior?

Si adora su aroma y no quiere renunciar a ella, existen métodos para controlar su expansión. La solución más eficaz y sencilla consiste en cultivarla exclusivamente en recipientes.

Hackman sugiere utilizar macetas, pero con una precaución vital: no debes enterrar la maceta en el suelo del jardín, ya que las raíces podrían escapar por los agujeros de drenaje y colonizar la tierra circundante.

Además, conviene arrancar partes de la planta periódicamente para evitar que termine asfixiándose a sí misma dentro del tiesto. Otra opción, si dispones de un terreno amplio, pasa por crear bancos dedicados específicamente a esta especie.

En estos casos, resulta imprescindible mantener cada variedad de menta separada para que no se desplacen entre ellas, permitiendo un control visual constante de sus límites.

Variedades populares y sus beneficios para el hogar de las plantas

La revista Cuerpo y Mente define a la menta como una familia de plantas imprescindible por sus numerosos usos. Éstas son algunas de las más destacadas:

Otras plantas aromáticas alternativas a la menta para cultivar en el jardín

Si tras conocer los riesgos de la menta prefieres opciones menos problemáticas, existen alternativas con aromas similares que respetan el espacio ajeno. La melisa destaca como una de las propuestas favoritas de los expertos.

Aunque se resiembra sola, suele mantenerse en la misma zona sin crecer de forma descontrolada como su pariente. Su perfume cítrico, similar al limón, la convierte en la compañera perfecta para terrazas y zonas de descanso.

Otra opción excelente es la hierbaluisa, un arbusto que desprende un olor intenso y fresco. Requiere podas regulares para mantener un tamaño compacto, pero no invadir el suelo de forma subterránea.

Finalmente, el tomillo representa la opción ideal para el clima mediterráneo. A diferencia de la menta, el tomillo prospera en terrenos secos y pobres, ocupa muy poco espacio y apenas requiere mantenimiento, lo que garantiza un jardín aromático equilibrado y libre de especies invasoras.