Agricultura

Marruecos no se anda con rodeos: piensa a lo grande y quiere robarle terreno al desierto del Sahara para dárselo a los agricultores

desierto del Sahara
Vista panorámica de Smara. Foto: Bertramz en Wikimedia Commons.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Con mucha astucia, Marruecos ha decidido plantar cara a la sequía con una estrategia de enormes proporciones que afectará directamente al desierto del Sáhara. El objetivo principal es reconvertir extensas zonas áridas en terrenos de regadío, con una firme apuesta por un modelo agrícola sostenible que desafíe la naturaleza implacable de la zona.

Esta intervención busca optimizar los escasos recursos hídricos disponibles y dar un respiro a los agricultores. Las autoridades marroquíes consideran que esta es la única vía para garantizar el suministro de alimentos a medio plazo y frenar el éxodo rural.

Lo que hay que saber del plan agrícola que se lleva a cabo en el desierto del Sahara

La respuesta a esta incógnita se encuentra en la región de Smara, donde avanza a gran velocidad la implementación de proyectos de desarrollo hidroagrícola.

Destaca muy especialmente la iniciativa ubicada en la comuna de Sidi Ahmed Laaroussi, concretamente el perímetro de Ain Nakhla, considerada la punta de lanza y pionera absoluta en toda la zona meridional. Este enclave estratégico se convertirá en el banco de pruebas perfecto para demostrar que la agricultura en condiciones extremas es viable y sumamente rentable.

Se trata de un esfuerzo titánico enmarcado dentro de la nueva estrategia nacional conocida oficialmente como «Generación Verde 2020-2030», complementada por el Programa Nacional de Abastecimiento de Agua Potable y Riego.

Con este plan integral de actuación, el gobierno marroquí pretende potenciar significativamente la producción de forraje y fortalecer de manera estructural el frágil sistema de cría de ganado local.

Cabe remarcar aquí que la ganadería representa históricamente uno de los dos pilares económicos fundamentales para la supervivencia y prosperidad de los nómadas y habitantes de estas remotas latitudes.

Un modelo sostenible para la agricultura local

Según explicó detalladamente Abdel Rahman El Omari, actual director regional de agricultura en la zona de El Aaiún-Saguía el-Hamra, la gran meta institucional es establecer un modelo agrícola sostenible y perdurable en el tiempo.

Esta moderna visión integral busca, mediante el uso de tecnologías de riego por goteo y sistemas de precisión, aumentar exponencialmente el valor de cada gota de agua utilizada y mejorar sustancialmente la calidad final de los cultivos adaptados al clima local.

Además, hay que destacar que la radical reconversión de tierras yermas e improductivas en verdes campos de regadío marca un antes y un rotundo después en la historia agraria del territorio.

Los principales responsables del proyecto gubernamental confían plenamente en que estas medidas estructurales reduzcan de forma drástica la vulnerabilidad económica de las cientos de familias dedicadas ancestralmente a las duras labores del campo.

Las nuevas plantaciones no solo garantizarán la alimentación del ganado local, sino que abrirán la puerta a la comercialización de excedentes en los mercados regionales.

Nuevas oportunidades de empleo e inclusión para Marruecos

Más allá del impacto puramente medioambiental y agrícola, el plan conlleva un fuerte componente social. El desarrollo de estas infraestructuras trae aparejados diversos programas de solidaridad diseñados para integrar a los sectores más desfavorecidos.

La creación de nuevos puestos de trabajo es una prioridad, con especial atención en el futuro de los jóvenes locales. Se espera que la diversificación de ingresos fomente la estabilidad en las áreas rurales y evite la fuga de talento hacia las grandes ciudades.

Para finalizar, en el marco de las reuniones recientes celebradas en Smara con diversos socios institucionales, quedó claro que la colaboración será clave.

Entre tanto, la inversión inicial es muy fuerte, pero los réditos a largo plazo prometen cambiar el rumbo de toda una provincia históricamente castigada por el sol y la arena.

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