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Medio Ambiente

Euforia entre los biólogos: 6 comunidades indígenas usan técnicas agrícolas ancestrales para conservar el ecosistema del altiplano de Perú

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando se trata de conservación ambiental, muchas personas pueden pensar en tecnología moderna y satélites, y en soluciones de laboratorio recién descubiertas, pero realmente el éxito de un ecosistema entero se debe a más de mil años de conocimiento agrícola, transmitido de generación en generación por comunidades quechuas del sur de Perú.

En este caso, seis comunidades indígenas del distrito de Cuyocuyo, en la región de Puno, han recibido reconocimiento internacional por preservar un sistema agrobiodiverso que protege el altiplano andino, una de las zonas geográficamente más desafiantes del planeta. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo les otorgó en agosto de 2025 el Premio Ecuatorial por este trabajo.

Cómo funcionan las técnicas agrícolas ancestrales que protegen el ecosistema andino de Perú

Los waru waru, o camellones, son plataformas de cultivo elevadas rodeadas por canales de agua que absorben la radiación solar durante el día y liberan ese calor por la noche, en forma de vapor, creando un microclima que protege las raíces de las plantas de las heladas nocturnas severas del altiplano.

Si llegan lluvias torrenciales, el agua sobrante permanece en los canales sin ahogar las raíces, y en época de sequía la humedad se filtra por capilaridad hacia la plataforma elevada.

Los andenes, las terrazas escalonadas de piedra construidas en las laderas, frenan la erosión al aplanar el terreno: el agua de lluvia pierde velocidad, se infiltra suavemente y no arrastra la tierra fértil montaña abajo. Por dentro, cada andén combina una capa base de piedras grandes, arena y tierra de cultivo, un sistema de drenaje que evita los deslizamientos, mientras los muros de piedra absorben calor durante el día y lo liberan por la noche como auténticos ladrillos térmicos.

Las cochas, pequeñas lagunas artificiales acondicionadas con diques de piedra y arcilla en las partes altas de las cuencas, retienen el agua de lluvia en lugar de dejar que corra directamente hacia los ríos, y esa agua se infiltra lentamente en el subsuelo de la montaña. Meses después, en plena temporada seca, emerge ladera abajo en forma de manantiales que alimentan los cultivos justo cuando más falta hacen.

El manejo biocultural completa el sistema: nunca se planta lo mismo en la misma parcela, y se combinan docenas de variedades nativas de papa, oca, olluco y quinua.

Si una plaga o una helada inusual ataca el cultivo, algunas variedades resisten mientras otras mueren, lo que garantiza que la comunidad nunca se quede sin alimento, y rotar leguminosas que fijan nitrógeno antes de sembrar tubérculos recupera el suelo sin necesidad de fertilizantes químicos.

Qué cultivos específicos se benefician más de los waru waru en el ecosistema del altiplano

La papa es el cultivo que más aprovecha las plataformas elevadas, según estudios del Centro Internacional de la Papa: al ser un tubérculo que crece bajo tierra, el calor que recibe del agua templada nocturna evita que sus raíces se congelen.

La producción sobrante se destina a la deshidratación ancestral en chuño y tunta, lo que permite almacenar alimento durante años, y se siembran variedades altamente resistentes como la papa amarga.

La quinua y la cañihua, dos supergranos andinos de alto valor nutricional, toleran bien la altitud pero son sensibles al exceso de humedad en sus raíces. El waru waru las eleva por encima del nivel del agua, drenando el exceso de lluvia y evitando que se pudran, mientras absorben con eficiencia el fertilizante natural que los agricultores extraen del fondo de los canales secos.

La oca, el olluco y la mashua se benefician a su vez de la humedad constante por capilaridad durante las sequías, que mantiene la tierra suelta para sus raíces carnosas.

Cuando las plataformas entran en su periodo de descanso, tras varios años de cosechar papa o quinua, la alfalfa prospera gracias a la humedad retenida en la estructura, y sirve como forraje nutritivo para el ganado de las comunidades, un ciclo agrícola completo que no desperdicia ni un año de producción.

Cuántas comunidades indígenas hay en Perú

Perú cuenta con 10.584 comunidades indígenas registradas oficialmente según el último censo especial del Instituto Nacional de Estadística e Informática, divididas en 7.302 comunidades campesinas, ubicadas sobre todo en los Andes y la costa, y 3.282 comunidades nativas, asentadas en la Amazonía.

El Ministerio de Cultura reconoce 55 pueblos indígenas u originarios en todo el país, de los cuales 51 pertenecen a la Amazonía y 4 a los Andes, con un total de 48 lenguas originarias oficiales. Más de 6,7 millones de peruanos se autoidentifican como parte de un pueblo indígena u originario, una cifra que representa aproximadamente una cuarta parte de toda la población del país.