Naturaleza
Embalses

Estupor en la comunidad hidrológica española: el embalse catalán que tuvo que aliviar agua tras llegar al 102% de capacidad

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Los embalses almacenan agua para abastecimiento, riego y generación eléctrica en España. Operan con niveles previstos que les permiten asumir crecidas sin comprometer la presa, pero este caso rompió ese equilibrio.

No se trata de un pantano que no haya logrado llenarse, sino de todo lo contrario: exceso de agua. En Cataluña, un embalse superó el límite habitual y obligó a intervenir para liberar caudal de forma controlada.

Este es el embalse de Cataluña que tuvo que soltar agua tras superar el 102%

El embalse de Susqueda, en Girona, superó el 102% de su capacidad a principios de marzo de 2026 y obligó a abrir los aliviaderos para liberar agua de forma controlada. La Agencia Catalana del Agua y Endesa activaron el protocolo tras varios días de lluvias intensas y la llegada del temporal Regina.

El pantano alcanzó un pico del 103% el 7 de marzo, un nivel poco habitual que no implica un fallo estructural, pero sí exige actuación inmediata. Los técnicos liberaron caudales de hasta 250 metros cúbicos por segundo, el nivel más alto desde 2018, para reducir presión y anticipar nuevas entradas de agua.

Este episodio responde a varios días de lluvias continuas. Enero ya había dejado precipitaciones muy por encima de lo habitual en la zona, con el suelo saturado y los embalses en niveles altos. La borrasca Regina añadió lluvias persistentes en la cuenca del Ter, sobre todo en el Ampurdán y el interior de Girona. A eso se sumó la previsión de deshielo en el Pirineo, que amenazaba con aumentar aún más el caudal en pocos días.

Los gestores optaron por una estrategia preventiva. Permitieron que el embalse acumulase agua para asegurar reservas tras años de sequía, pero cuando el nivel superó el umbral técnico, priorizaron la seguridad. La apertura de compuertas evitó un desbordamiento descontrolado y permitió «hacer hueco» para las aportaciones previstas.

Tras estas maniobras, el nivel bajó progresivamente. A comienzos de mayo, Susqueda se mantiene estable entre el 91% y el 95% de su capacidad. El sistema de cuencas internas de Cataluña llegó a rozar el 98,7% en esas fechas, lo que confirma el cambio radical respecto a la sequía reciente.

Qué ocurre cuando el embalse de Susqueda supera su capacidad

Los embalses están diseñados para trabajar cerca del 100%, pero no para sostenerlo sin margen. Ese pequeño porcentaje adicional actúa como colchón técnico. Cuando el nivel supera el 102%, la presión sobre la presa aumenta y obliga a liberar agua.

La apertura de aliviaderos evita escenarios más graves. Si el agua rebosara sin control, el caudal río abajo sería mucho más violento. Con descargas reguladas, los gestores pueden ajustar el flujo y reducir el riesgo de inundaciones repentinas.

El aumento del caudal también tiene efectos positivos. El río Ter recupera parte de su dinámica natural tras años de escasez, arrastra sedimentos acumulados y recarga acuíferos. Las riberas, muy castigadas por la sequía, reciben un aporte que mejora el estado ecológico.

El incremento del nivel del río afecta a zonas agrícolas cercanas al cauce y obliga a limitar accesos en caminos y áreas inundables. La gestión busca equilibrio entre seguridad, recursos y daños inevitables.

Qué municipios de Cataluña notaron la crecida del río Ter

Los municipios situados a lo largo del río Ter notaron el efecto de las sueltas de agua. Anglés y La Cellera de Ter, muy próximos a la salida del embalse, registraron los primeros aumentos de caudal. Girona activó vigilancia en zonas bajas, especialmente en el entorno de Pont Major.

Salt y Sarriá de Ter también aplicaron restricciones en accesos cercanos al río. Más al sur, en el Bajo Ter, el agua llegó con más acumulación a municipios como Torroella de Montgrí y Estartit.

Las autoridades cortaron carreteras locales y caminos en puntos sensibles. Algunos tramos de la C-31 y vías secundarias quedaron cerrados por el riesgo de desbordamiento. En San Juan de las Abadesas, el aumento del caudal obligó a limitar el paso en puentes y calles próximas al río.

El impacto más visible apareció en el campo. Varias explotaciones agrícolas del Bajo Ter, sobre todo de manzanos y hortalizas, quedaron inundadas. Protección Civil envió alertas a móviles para evitar riesgos en zonas inundables.