Este mítico animal podría volver a los bosques de Panamá tras más de 15 años desaparecido en estado salvaje
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El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales o STRI (de sus siglas del inglés Smithsonian Tropical Research Institute) ha puesto en marcha un ambicioso plan para devolver a la rana dorada a su hábitat natural. Este pequeño anfibio, símbolo cultural de Panamá, sufrió una desaparición fulminante de su entorno debido a una crisis sanitaria que diezmó sus poblaciones hace casi dos décadas.
Tras años de trabajo científico en cautividad, los expertos intentan ahora que este pequeño animal vuelva a vivir en libertad en su propio ecosistema. El proyecto del STRI busca revertir una extinción que parecía definitiva en el entorno silvestre, enfrentando a los ejemplares a los mismos desafíos que los borraron del mapa en el pasado.
El animal casi extinto que podría volver a su hábitat natural en Panamá tras más de 15 años desaparecido
Desde el año 2009, nadie había podido localizar una rana dorada panameña en estado salvaje. La causa de este desastre ecológico fue la quitridiomicosis, una patología provocada por un hongo que colapsó a los anfibios en la región de El Valle de Antón, en Panamá.
Según los datos del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales (STRI), esta enfermedad altera el control electrolítico de los animales hasta causarles la muerte.
La reintroducción actual, liderada por el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC), permite la liberación de 100 ejemplares en los bosques del centro del país. El objetivo principal de los científicos, más allá de la supervivencia inmediata, está en la posibilidad de estudiar la forma en la que estos animales recuperan su toxicidad natural a través de la dieta silvestre.
Tras 15 años fuera de la naturaleza, la rana dorada regresa a los bosques de Panamá
Los resultados iniciales del ensayo muestran la dureza del entorno, ya que el 70 % de las ranas liberadas en recintos controlados sucumbió a la quitridiomicosis. No obstante, este dato no supone un fracaso para el equipo de Roberto Ibáñez, director del proyecto, pues las bajas aportan información crítica sobre la dinámica del hongo en la actualidad.
Los científicos creen que podría haber ciertos puntos geográficos que funcionen como refugios climáticos, donde el calor impida la proliferación del patógeno, pero permita la vida de la rana.
El éxito previo con otras especies en el año 2025, como la rana hoja lemur, ofrece un rayo de esperanza para este nuevo intento con la Atelopus zeteki. Esta fase de la investigación cuenta con el apoyo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y busca consolidar una estrategia que permita a la rana dorada habitar de nuevo las riberas de los arroyos de corriente rápida.
¿Por qué es importante esta reintroducción al ecosistema?
El regreso de este anfibio es un logro para la conservación global, ya que la especie es endémica de Panamá y no existe en ningún otro lugar del mundo.
El esfuerzo conjunto entre el Zoológico de Cheyenne Mountain y el Zoológico de New England, con la dirección del Instituto Smithsoniano, demuestra que la cría en cautividad puede ser el camino a seguir hacia la recuperación de la biodiversidad perdida.
¿Qué es la quitridiomicosis?
La quitridiomicosis es una enfermedad infecciosa letal que afecta a los anfibios (ranas, sapos, salamandras y tritones). Está causada por un hongo microscópico llamado Batrachochytrium dendrobatidis (comúnmente abreviado como Bd).
Es considerada por la comunidad científica como la peor enfermedad infecciosa registrada en la historia de los vertebrados, ya que ha provocado el declive de más de 500 especies y la extinción de decenas de ellas en todo el mundo.
¿Cómo funciona la enfermedad?
El hongo ataca la queratina, una proteína que se encuentra en la piel de los anfibios adultos y en la boca de los renacuajos. Esto resulta crítico porque los anfibios respiran y absorben agua y sales a través de su piel. El hongo invade las capas cutáneas y causa un engrosamiento (hiperqueratosis) que impide el intercambio normal de gases y líquidos.
Además, al no poder regular correctamente los electrolitos (como el sodio y el potasio), el equilibrio eléctrico del cuerpo se rompe, lo que acaba provocando un paro cardíaco en el animal.
Para que se dé el contagio, el hongo debe liberar zoosporas (células móviles con un flagelo) que nadan en el agua hasta encontrar un nuevo huésped. También se propaga por contacto directo entre animales o de forma indirecta a través de barro o agua contaminada que transportan aves, otros animales o incluso seres humanos en su calzado o equipo de campo.
En el caso de la rana dorada de Panamá, este hongo fue el responsable de borrarlas de la naturaleza en tan poco tiempo.
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