Día Mundial del Saneamiento

A veces son acciones invisibles, pero la gestión y la regeneración de las aguas residuales son clave para el desarrollo sostenible

Este 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Saneamiento –también conocido como del Retrete–, una jornada a través de la que la ONU tiene el objetivo de poner en valor la importancia del saneamiento como un elemento que salva vidas porque, entre otros aspectos, ayuda a que no haya transmisión de enfermedades.

A veces son acciones invisibles, pero la gestión y la regeneración de las aguas residuales son clave para el desarrollo sostenible
Depuradora de Rincón de León en Alicante (proyecto ‘Alicante Agua Circular’)

Este 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Saneamiento –también conocido como del Retrete–, una jornada a través de la que la ONU tiene el objetivo de poner en valor la importancia del saneamiento como un elemento que salva vidas porque, entre otros aspectos, ayuda a que no haya transmisión de enfermedades al tener sociedades mucho más higienizadas y facilitar la salubridad de los espacios. 

Es una acción, por tanto, muy importante que, además, se enmarca entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en concreto en el número 6: «Agua y saneamiento seguros para todos de aquí a 2030». Pero, en esta línea, y como una pregunta muy sencilla, cabe plantearse una cuestión: ¿Cómo podemos seguir avanzando para que sea real? Aún estamos bastante lejos de alcanzar esa meta en estos siete años que nos separan de 2030. De hecho, según datos de la OMS, alrededor de 3.500 millones de personas viven sin acceso a un retrete seguro; mientras que unos 2.200 millones de personas aún no tienen acceso a una fuente de agua potable situada en el propio hogar, o cerca de él, que funcione de forma continua y que esté libre de contaminación, tal como indican desde Unicef. 

En este escenario, además, también debemos tener en cuenta el cambio climático porque es un fenómeno que representa una amenaza a los retretes del mundo y los sistemas de saneamiento a los que están conectados, ya que afecta la disponibilidad y calidad del agua y daña las instalaciones.

Por ello, en este Día Mundial del Saneamiento 2023 la jornada se centra en el lema de: Acelerar el cambio y usa la figura del colibrí de una antigua leyenda peruana para inspirar a las personas, cada una desde su ámbito, a tomar medidas para avanzar en una gestión más sostenible del agua y ayudar a mejorar los sistemas de saneamiento.

En el caso de España, es importante señalar que tenemos unos servicios de agua urbana muy importantes y satisfactorios, pero, según los especialistas en gestión del agua, aún tenemos diferentes retos que superar cuando hablamos de recogida y tratamiento de aguas residuales, sobre todo en cuanto a inversión para la renovación de este tipo de infraestructuras.

Impulso público-privado

Y en este camino por desarrollar e innovar en el sistema de saneamiento y gestión de aguas residuales, es imprescindible la colaboración público-privada porque sólo de este modo, habrá una cobertura total y competitiva de todo el territorio, yendo en línea con las normativas que vienen de Bruselas.

Para conseguirlo no es cuestión única de compromisos públicos y privados, también desde la ONU, y según la campaña global de Sé el cambio, animan a las personas a nivel individual a llevar a cabo cambios en sus vidas para poder cambiar el modo en el que usamos, consumimos y gestionamos nuestro el agua.

En este compromiso está inmerso Veolia, un referente mundial de la transformación ecológica y un aliado muy importante en la lucha contra el cambio climático y la preservación de los recursos naturales. Entre otros aspectos, ofrece soluciones de gestión en las actividades de agua, residuos y energía, a través del impulso de desarrollo sostenible de las ciudades, industrias y agricultura. Y es que, guiado por su propósito, Veolia actúa cada día para descarbonizar, descontaminar, preservar y regenerar los recursos, con el fin de mejorar la salud y la calidad de vida de las comunidades.

Por su parte, Agbar, que forma parte de Veolia, actúa como hub de conocimiento del agua, reforzando la actividad de la compañía con servicios de gestión integral del ciclo integral del agua y de preservación del medio ambiente. En nuestro país, en concreto, Agbar presta servicio de agua a 13 millones de personas, en más de 1.100 municipios.

A través de la innovación permanente, la digitalización y el impulso de las alianzas, Veolia planta cara en la primera línea al cambio climático y lo hace a través de la preservación de los recursos naturales y el desarrollo de soluciones de mitigación y adaptación, y proyectos sostenibles de referencia para avanzar en la transformación ecológica.

La eficacia de la red de saneamiento

Con respecto al saneamiento, en esta jornada internacional, Veolia destaca que para el correcto funcionamiento de la infraestructura urbana, es muy importante disponer de sistemas de saneamientos avanzados con un mantenimiento activo.

De momento, estas redes de saneamiento se han ido extendiendo y son cada vez más resilientes y con una operativa más eficiente, en particular gracias al avance de las tecnologías de comunicación, red y sensórica, así como la incorporación de la digitalización.

En este sentido, Agbar trabaja en línea del ODS 6 de la ONU y tiene el compromiso de garantizar el suministro de agua y el saneamiento de calidad allí donde está presente. En la actualidad, el grupo es líder en España en la gestión del servicio de depuración –con 23% del total de agua residual tratada en España–, lo que representa operar más de 650 estaciones depuradoras, con un volumen de 926,11 hm3 de agua depurada al año.

En la gestión del saneamiento, la compañía prioriza el tratamiento de las aguas residuales para devolverlas al medio en las mejores condiciones y con la calidad acorde a la normativa, así como garantizar la calidad final del vertido de las depuradoras es la base para incrementar la reutilización que permitirá completar el ciclo integral del agua y garantizar así la disponibilidad de agua como recurso en el futuro.

La urgencia de apostar por la reutilización de las aguas residuales

Tratamiento avanzado para la regeneración de aguas residuales.

Para ello, aplica los principios básicos de economía circular, con el objetivo de cero residuos generados. Como ejemplo, uno de sus proyectos de referencia es la transformación de las depuradoras tradicionales en ecofactorías, un modelo reconocido por la ONU como un proyecto destacado en la lucha contra el cambio climático.

El objetivo es regenerar agua para nuevos usos (riego agrícola, etc.), valorizar los residuos para nuevos recursos, como por ejemplo es el caso de los lodos de depuración convertidos en abono en agricultura, así como producir energías renovables con el fin de conseguir el autoabastecimiento de la planta, generando un impacto positivo sobre el entorno.

Este es el caso de la ecofactoría Bio Sur de Granada, gestionada por Emasagra, parte del grupo, y de la del Baix Llobregat de Aigües de Barcelona son referentes a escala internacional.

Ante el contexto actual de creciente sequía y escasez de agua, junto con el aumento de la demanda de agua por parte de las ciudades, la industria y la agricultura, es necesario apostar por la regeneración y reutilización del agua, permitiendo dar una nueva vida a las aguas residuales para nuevos usos.

De esta manera, se retorna el agua depurada y regenerada con una calidad óptima al medio del que se extrajo, o bien se destina para la agricultura, la industria, así como las propias ciudades, como el riego de parques o baldeo de calles, permitiendo reducir la presión sobre los recursos hídricos.

El caso de Alicante

Destaca Alicante Agua Circular, un proyecto desarrollado por Agbar en la Comunidad Valenciana, una de las zonas más afectadas por el cambio climático en España y un espacio en la que la gestión del agua se ha convertido en un gran reto para el territorio, y en particular en los destinos turísticos donde la población incrementa notablemente en periodo estival, como es el caso de la ciudad de Alicante.

Este proyecto, impulsado por Aguas de Alicante junto con el Ayuntamiento, tiene como objetivos fundamentales lograr la reutilización del 100% del agua depurada de la ciudad y conseguir simultáneamente el vertido cero a las aguas costeras.

Para ello, Aguas de Alicante está trabajando en reducir la intrusión marina que llega a las depuradoras de Rincón de León y Monte Orgegia con el fin de mejorar la calidad del agua tratada para ser destinada al riego de jardines y cultivos y evitar su vertido al mar, mejorando la condición ambiental de la Bahía de Alicante. También la empresa está ampliando la red de agua regenerada para usos urbanos, así como para el sector agrícola, reduciendo así la presión sobre los acuíferos regionales. El proyecto pretende llegar a 30 hm3 de agua regenerada al año.

LIFE Conquer, proyecto en Murcia

La Región de Murcia es otro territorio muy afectado por la escasez hídrica. Además, ante la gran demanda de agua por parte de la agricultura –sector estratégico en la economía regional–, se hace aún más necesario gestionar de forma eficiente y sostenible los recursos hídricos.

Bajo este contexto se enmarca el proyecto europeo LIFE Conquer, liderado por Cetaqua –el Centro Tecnológico del Agua de Agbar – en colaboración con Aguas de Murcia, y co-financiado por el programa LIFE de la Comisión Europea.

Este plan tiene como objetivo seguir avanzando en la reutilización del agua para usos urbanos y agrícolas, contribuyendo a transformar las depuradoras en ecofactorías, instalaciones eficientes donde se pueden obtener recursos y productos valiosos a través de la aplicación de estrategias de economía circular.

LIFE Conquer pretende, por tanto, fomentar el residuo cero mediante el desarrollo de un sistema innovador para tratar aguas residuales, así como aguas freáticas contaminadas por nitratos y sales, manteniendo los nutrientes necesarios y eliminando la salinidad, para el riego de parques y jardines. Esta iniciativa ya está en práctica en la ciudad de Murcia, donde el agua recuperada se inyecta directamente a la red urbana de riego, permitiendo reducir la huella hídrica del sistema de regadío de la ciudad en más de un 10%.

En definitiva, entre todos –agentes públicos y privados– debemos poner nuestro grano de arena en llevar a cabo una gestión del agua mucho más responsable, un bien natural finito que debemos cuidar con mimo e innovación.

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