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La ciencia española celebra un hito histórico: investigadores canarios descubren que los erizos de mar transmiten a sus hijos estructuras de otras especies

La ciencia española ha protagonizado un hallazgo que podría cambiar la forma en la que se entiende la herencia biológica. Investigadores canarios han descubierto que los erizos de mar son capaces de transmitir a su descendencia determinadas estructuras funcionales procedentes de organismos de otra especie.

La investigación, coliderada por la Universidad de La Laguna (ULL) y publicada en la revista científica «PLoS Biology», ha analizado el desarrollo de las larvas del erizo de mar Arbacia lixula. Los resultados han permitido identificar una interacción biológica inédita que abre nuevas líneas de estudio sobre la evolución, la adaptación y los mecanismos hereditarios en los seres vivos.

Un descubrimiento sin precedentes en la herencia biológica de los erizos de mar

El trabajo ha formado parte de una colaboración internacional con investigadores de la Universidad de Kiel, en Alemania, y de la Universidad de California San Diego, en Estados Unidos. No obstante, la fase experimental se ha desarrollado en la Universidad de La Laguna dentro de la tesis doctoral de Andrés Rufino Navarro, dirigida por el investigador José Carlos Hernández.

Inicialmente, el equipo científico pretendía estudiar las estrategias de desarrollo de organismos marinos desde la fecundación hasta las primeras etapas juveniles. El objetivo era comprobar si ciertos factores podían influir en su crecimiento y supervivencia, prestando especial atención a posibles relaciones simbióticas con cianobacterias fotosintéticas.

Sin embargo, durante las observaciones microscópicas apareció un fenómeno inesperado. Los investigadores descubrieron que los huevos del erizo de mar integraban componentes procedentes de cromoplastos presentes en diatomeas, un grupo de algas microscópicas.

Estas estructuras contenían cristales de carotenoides que permanecían en el interior de los huevos y pasaban posteriormente a las larvas.

Los experimentos han demostrado que dichos componentes aumentan la viabilidad de las larvas, lo que podría ayudar a explicar la amplia distribución geográfica de la especie en distintas zonas del océano Atlántico.

Los componentes de las algas mejoran la supervivencia de las larvas

Tras identificar estas estructuras, el equipo investigador se ha centrado en analizar cómo influían en el desarrollo de las larvas. Los científicos plantearon la hipótesis de que los efectos podían estar relacionados con la luz, por lo que compararon el crecimiento de los organismos en condiciones de iluminación y oscuridad.

Los resultados han mostrado que las larvas que incorporan estos componentes derivados de los plastidios se desarrollan más rápidamente y presentan una tasa de supervivencia hasta un 50 % superior.

Además, el estudio ha revelado que estos elementos desencadenan diversos cambios metabólicos que favorecen la adaptación de las larvas durante sus primeras fases de vida.

La primera evidencia de ADN de plastidios en células germinales animales

Otro de los aspectos más relevantes del trabajo es que ha proporcionado la primera evidencia de ADN de plastidios en las células germinales de un animal. En este caso, dicho material procede de diatomeas y ha sido identificado en los huevos del erizo de mar estudiado.

Según las conclusiones de la investigación, la incorporación de estructuras derivadas de algas no solo mejora la aptitud biológica de las larvas, sino que también favorece la capacidad de dispersión de la especie a través del océano Atlántico.