Naturaleza
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Los botánicos alertan: los olmos están desapareciendo del hemisferio norte y la culpa es de un minúsculo insecto

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Los olmos están desapareciendo a un ritmo alarmante, en muchos casos en apenas una temporada.

Estos árboles, que durante décadas formaron parte del paisaje europeo y norteamericano, se marchitan de forma repentina, dejando tras de sí un escenario de ramas secas y troncos muertos. Esta desaparición masiva no es fruto del azar.

Detrás de ella se encuentra un insecto diminuto que actúa como portador de un hongo letal capaz de acabar con estos árboles centenarios en cuestión de semanas.

Escarabajo de la corteza: el insecto responsable de la enfermedad de los olmos

Investigaciones recientes realizadas en la región de la Toscana, en Italia, han confirmado que el escarabajo de la corteza del olmo (Scolytus multistriatus) es el principal vector de la grafiosis, una enfermedad que está diezmando a los olmos en todo el hemisferio norte.

El proyecto, coordinado por Alessia L. Pepori y otros científicos del Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR), ha sido publicado en la revista científica Ecosphere.

Durante varias temporadas consecutivas, un equipo científico analizó más de 7.000 ejemplares de este insecto, capturados en trampas de vuelo instaladas en zonas afectadas y áreas donde la enfermedad parecía controlada.

Los resultados mostraron que cada escarabajo adulto transportaba simultáneamente dos tipos de hongos: Ophiostoma novo-ulmi, el patógeno responsable de la grafiosis, y especies del género Geosmithia, habituales habitantes de las galerías excavadas bajo la corteza.

Según informa Earth.com, al alimentarse de brotes y ramas jóvenes, los insectos facilitan la entrada del hongo en los vasos conductores de agua del árbol. Como reacción defensiva, el propio olmo bloquea estos conductos, lo que provoca su marchitamiento progresivo y, finalmente, la muerte.

Enfermedad del olmo: así actúan los hongos que provocan la grafiosis

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la compleja interacción entre los hongos transportados por el escarabajo.

En zonas donde la grafiosis estaba contenida, los investigadores detectaron que la presencia de Geosmithia superaba al patógeno letal en una proporción superior a cinco a uno. Este dato sugiere que dicho hongo puede comportarse como un micoparásito, compitiendo directamente con Ophiostoma novo-ulmi y reduciendo la gravedad de la infección.

Sin embargo, en áreas con brotes activos, esta relación se invierte, lo que indica que la evolución de la enfermedad depende también de factores ambientales como la temperatura, la humedad o la densidad de escarabajos presentes en el ecosistema.

Cómo proteger los olmos: estrategias de control y conservación

El estudio también identificó patrones estacionales clave para la gestión forestal. Los escarabajos presentan dos grandes oleadas de vuelo cada verano: una a mediados de julio y otra, más intensa, a finales de agosto, coincidiendo con los niveles más altos de carga fúngica.

Además, se observó que las hembras, que colonizan primero los lugares de cría, transportan mayores cantidades de Geosmithia, un dato relevante para la vigilancia de la plaga.

En la actualidad, la medida más eficaz sigue siendo el saneamiento forestal: la retirada rápida de madera muerta o infectada para interrumpir el ciclo reproductivo del escarabajo.

Aunque el uso de Geosmithia como agente de control biológico resulta prometedor, los expertos advierten de que su aplicación requiere estudios de campo exhaustivos para evitar efectos secundarios indeseados. La combinación de estas medidas con el desarrollo de variedades resistentes será decisiva para el futuro de los olmos.