Naturaleza
Plantas

La biología celebra un hito sin precedentes: descubren que las plantas poseen un ‘reloj interno’ genético en su raíz

  • Betania Vidal
  • Redactora y analista de contenidos SEO especialista en bienestar, psicología, traducción, creación de sitios web y liderazgo de proyectos online.

Cuando miras una planta crecer, todo parece automático, como si sucediera por inercia, pero la realidad es que bajo tierra ocurren eventos muy precisos que gobiernan este proceso de crecimiento. Las raíces siguen tiempos, señales y turnos muy bien organizados. Ahora, la ciencia acaba de demostrar que ese orden responde a un auténtico reloj interno.

Un equipo internacional ha descubierto que las raíces de las plantas cuentan con un mecanismo genético que regula cuándo se dividen sus células y cuándo empiezan a especializarse. Se trata de un sistema que mide el tiempo y coordina el crecimiento desde dentro.

El estudio se ha publicado en Nature Plants y se ha realizado con Arabidopsis thaliana, una planta modelo muy usada en biología vegetal. Los resultados permiten entender por primera vez cómo las raíces organizan su desarrollo con una precisión temporal sorprendente.

Un reloj que ordena el crecimiento de las plantas desde dentro

Para que una raíz se forme bien, no basta con producir nuevas células. Estas deben dividirse en el momento justo y ocupar el lugar correcto. Ese equilibrio entre crecimiento y organización es lo que permite que la raíz sea funcional y resistente.

Los investigadores han observado que las células de la raíz no avanzan todas al mismo ritmo. En concreto, han medido cuánto tiempo pasan en la fase G1 del ciclo celular, una etapa en la que la célula crece y decide si se divide o no. Lo llamativo es que ese tiempo cambia según la posición de la célula dentro de la raíz.

Cerca del meristemo, la zona donde las células dejan de dividirse y empiezan a diferenciarse, la fase G1 dura apenas unas dos horas. En cambio, en las células más cercanas al centro organizador, ese mismo proceso puede alargarse más de veinte horas.

Esta estructura temporal está controlada por una red genética muy concreta. En ella participan genes de desarrollo como los PLETHORA, que mantienen la identidad de las células madre, y reguladores del ciclo celular como RBR1 y KRP5. Juntos sincronizan el cuándo y el dónde del crecimiento.

Además, el estudio muestra que este sistema no aparece desde el inicio. Se activa más tarde, cuando la raíz ya está formada, lo que indica que forma parte de un desarrollo cuidadosamente regulado. Cuando este elemento se elimina en plantas modificadas, las raíces se vuelven más sensibles a daños en el ADN, lo que confirma su papel protector.

La relevancia de este reloj interno en las plantas

Entender cómo las plantas miden el tiempo cambia muchas cosas. Hasta ahora se sabía que el desarrollo dependía de señales genéticas y del ciclo celular, pero no cómo se coordinaban ambos procesos en un órgano vivo y en crecimiento.

El hallazgo ayuda a explicar por qué las raíces crecen de forma ordenada y cómo protegen sus zonas más sensibles. Si se logra ajustar este reloj interno, también podría ser posible diseñar cultivos con raíces más fuertes, más eficientes al absorber agua y nutrientes, y más resistentes al estrés ambiental.

En un contexto de cambio climático y suelos cada vez más exigentes, ese conocimiento tiene un valor enorme. No se trata solo de entender mejor a las plantas, sino de aprender y aprovechar su funcionamiento.