El falso relato sobre el Real Madrid y la selección española
El madridismo no tiene ningún problema en apoyar a la selección española, pero sí a muchas cosas que lo rodean
España se entrena a tres días de la final con Lamine Yamal y Pedro Porro al margen

La clasificación de España y Argentina para disputar la final del Mundial ha desatado una previsible oleada de provocaciones por parte de diversos sectores del entorno del Barcelona. Varias cuentas y periodistas afines al club azulgrana han comenzado a lanzar mensajes divisivos con el claro objetivo de acorralar al madridismo, sugiriendo de forma burda que el aficionado blanco se enfrenta a un dilema existencial de cara al partido del domingo.
La tesis que intentan imponer de manera artificial es tan infantil como carente de rigor: adjudican la autoría de la selección española al Barcelona y, de la misma manera, pretenden apropiarse de la figura de Leo Messi, obviando que el astro argentino abandonó la entidad catalana en 2021 precisamente ante la flagrante incapacidad del club para poder inscribir su renovación contractual.
Conviene desmitificar esta narrativa de confrontación absurda. En lo que respecta a Leo Messi, resulta innegable que estamos ante el futbolista con mayor talento natural que se ha visto sobre un terreno de juego en la historia reciente. Su formidable trayectoria es intachable, pero el madridismo no tiene ninguna cuenta pendiente con él.
Al contrario: durante la época de máximo esplendor del argentino en Barcelona, el Real Madrid fue capaz de conquistar cuatro Copas de Europa, ampliando su hegemonía en la competición más prestigiosa del continente. Los grandes éxitos del club blanco en este siglo adquieren un valor todavía más glorioso precisamente por haberse logrado frente a un rival formidable que contaba con Messi en sus filas —mientras tenía a sueldo al vicepresidente de los árbitros Negreira—.
La apropiación de la selección española por parte del relato culé es igualmente insostenible. El combinado nacional representa a todo un país y no a un club en particular. No es una cuestión de mera aritmética por el hecho de que solo tres futbolistas del Barcelona figuren actualmente como titulares en el esquema de De la Fuente, sino de pura definición institucional.
Es comprensible, no obstante, que muchos madridistas españoles hayan experimentado un profundo alejamiento emocional de la selección debido a los graves escándalos federativos, los años del llamado «villarato» y las recientes revelaciones del entramado arbitral de Negreira. Son sentimientos legítimos que no se deben juzgar, pues la desafección ante unas instituciones tan deterioradas es una consecuencia natural de la impunidad vivida.
Sin embargo, caer en la trampa de rechazar a la selección por culpa de la manipulación de ciertos portavoces es concederles una victoria cultural que no merecen. Recuperar el afecto por la selección española y disfrutar de su éxito junto a la familia y amigos es la mejor respuesta ante quienes pretenden patrimonializar un escudo que pertenece a todos.
La inmensa mayoría de los madridistas españoles apoyará a su selección el domingo con absoluta normalidad, mientras que aquellos que opten por no hacerlo estarán en su legítimo derecho individual. El domingo, el fútbol dictará sentencia en el césped y la mejor respuesta a la provocación será ver a España competir por la corona mundial.