Una cacería que deja víctimas: «Uruguay empleó una dureza extrema»
Luis de la Fuente cargó contra el arbitraje de Ismail Elfath y denunció la "dureza extrema" con la que se disputó el encuentro
Yeremy Pino y Nico Williams acabaron muy tocados tras la batalla de Guadalajara y serán sometidos a pruebas médicas para conocer el alcance de sus lesiones
España salva la emboscada

España cumplió en Guadalajara. Ganó a Uruguay, terminó la fase de grupos como líder y ya está en Los Ángeles, donde el jueves comenzará el Mundial de verdad con los dieciseisavos de final. Pero el triunfo dejó un sabor agridulce en la expedición española. En el vestuario hay una enorme indignación por la dureza con la que jugó Uruguay y, sobre todo, por la actuación del árbitro estadounidense Ismail Elfath, al que consideran el principal responsable de que el encuentro terminara convirtiéndose en una auténtica batalla.
En la Selección entienden que el colegiado perdió el control del partido desde los primeros minutos. Permitió entradas muy duras, dejó seguir acciones que debieron ser castigadas y nunca logró frenar la intensidad de un Uruguay que llevó el encuentro al límite del reglamento. El resultado fue un choque de enorme desgaste físico en el que España tuvo que olvidarse por momentos de su fútbol para sobrevivir a una guerra de duelos, interrupciones y faltas constantes.
Luis de la Fuente fue muy claro al término del encuentro. Sin querer cargar directamente contra el rival, sí dejó un mensaje contundente sobre lo sucedido en Guadalajara. «Se ha jugado con una dureza extrema y hemos estado a la altura», explicó el seleccionador. Además, recordó cuál debe ser el papel de los colegiados en este tipo de partidos. «Para eso están los árbitros, que tienen que marcar el límite del reglamento. Ese es su trabajo», señaló, antes de lanzar otra petición de cara a lo que resta de torneo: «Sólo pido que, a partir de ahora, podamos jugar partidos normales».
Yeremy, posible adiós al Mundial
El gran peaje de la noche lo dejó Yeremy Pino. El extremo del Villarreal terminó el encuentro completamente roto después de un fortísimo golpe en el hombro. Pese al intenso dolor, siguió sobre el terreno de juego hasta el pitido final, un esfuerzo que Luis de la Fuente quiso poner en valor en la sala de prensa. «Está sufriendo mucho. Es tremendo el esfuerzo que ha hecho, seguramente con la clavícula rota, aguantando hasta el final del partido. Ha sido una heroicidad», afirmó el seleccionador, dejando entrever que el diagnóstico no invita precisamente al optimismo. Este domingo será sometido a diferentes pruebas médicas que determinarán el alcance exacto de la lesión.
Pero Yeremy no fue el único que hizo saltar las alarmas. También preocupa el estado de Nico Williams. El futbolista del Athletic continúa con su plan de recuperación progresiva y frente a Uruguay disputó algo más de veinte minutos. Sin embargo, acabó el encuentro muy dolorido tras recibir una durísima entrada de Nicolás de la Cruz cuando el partido ya superaba el minuto 90. «Estamos preocupados, la verdad», aseguraban desde el seno de la selección española tras el encuentro. Este sábado, en Chattanooga, será sometido a pruebas médicas para conocer el alcance exacto de la lesión.
La acción provocó la indignación inmediata del internacional español, que se levantó para recriminar la entrada al centrocampista uruguayo. Lo que más molestó en la Selección fue que Ismail Elfath decidiera no mostrar la tarjeta roja a De la Cruz, que ya acumulaba varias acciones al límite durante el encuentro. Poco después sí expulsó a Agustín Canobbio, pero en la expedición española consideran que el partido llevaba demasiado tiempo descontrolado y que el árbitro reaccionó cuando ya era demasiado tarde.
La sensación que queda dentro de la Selección es que Uruguay cruzó en demasiadas ocasiones la línea entre la intensidad y el juego sucio. España logró salir con vida, mantener la portería a cero y clasificarse como primera de grupo, pero el precio podría ser demasiado alto. Ahora toda la atención está puesta en la evolución de Yeremy Pino y Nico Williams. Porque la mayor victoria de la noche no era sólo acabar líder, sino regresar a Chattanooga con el menor número posible de bajas antes de afrontar las eliminatorias.