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Los expertos en adiestramiento canino coinciden: «Uno de los problemas más frecuentes en los perros es la ansiedad por separación»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La convivencia con un perro aporta grandes alegrías, pero también puede presentar desafíos que ponen a prueba la paciencia de las familias. Uno de los más frecuentes es la ansiedad por separación, un trastorno de comportamiento que aparece cuando la mascota experimenta un nivel elevado de estrés y angustia al quedarse solo o alejarse de su propietario.

Los ladridos persistentes, los lloros, las vocalizaciones excesivas y los destrozos dentro de casa son algunas de las señales más habituales. El perro puede llegar a morder muebles, puertas u otros objetos mientras intenta gestionar una situación que le genera miedo o frustración.

Estas conductas no responden simplemente a una falta de obediencia, sino que pueden reflejar un problema emocional que afecta al bienestar del animal.

En ocasiones, este comportamiento se relaciona con la tendencia a tratar a las mascotas como si fueran personas. Sin embargo, la humanización de los perros no es necesariamente la causa de la ansiedad por separación. Cada animal tiene unas características, experiencias y necesidades diferentes que pueden influir en su manera de afrontar la soledad.

Por este motivo, conviene observar las primeras señales y evitar castigos o soluciones improvisadas. Detectar el problema cuanto antes permite aplicar estrategias adecuadas y evitar que la conducta termine consolidándose.

¿Cuáles son las conductas problemáticas más habituales de los perros?

Más allá del miedo a quedarse solos, existen otras conductas caninas que pueden dificultar la convivencia en casa. Los tirones de correa durante los paseos, la desobediencia ante órdenes básicas y la falta de respuesta a la llamada cuando el perro está suelto son algunos de los problemas más frecuentes.

También pueden aparecer conductas relacionadas con el miedo o la agresividad hacia personas desconocidas, especialmente cuando la socialización durante las primeras etapas de vida no ha sido adecuada.

Uno de los errores más habituales de los propietarios es no prestar atención a las primeras señales de un problema de conducta. En muchos casos, se recurre a consejos de familiares, amigos o personas sin formación especializada antes de acudir a un profesional.

Esto puede retrasar la intervención y favorecer que una conducta inadecuada se convierta en un hábito difícil de modificar.

Cuando el problema está consolidado, la modificación de conducta en perros puede requerir más tiempo y un trabajo específico. Por este motivo, identificar los primeros indicios y actuar cuanto antes resulta esencial para mejorar el bienestar del animal y facilitar la convivencia con la familia.

¿Cómo ayuda la educación profesional a prevenir los problemas de conducta?

Según recoge El Periódico Extremadura, el adiestrador Fran Estévez, con casi dos décadas de experiencia y más de 800 casos de comportamiento analizados, defiende la importancia de comenzar la educación canina desde las primeras etapas de vida.

El adiestramiento de cachorros permite establecer desde el principio unas pautas claras de convivencia y enseñar órdenes básicas que serán útiles durante toda su vida.

Además, una rutina estable y una educación adaptada a las necesidades del perro pueden ayudar a prevenir determinados problemas relacionados con la dependencia, el miedo o la falta de control.

La prevención no consiste únicamente en enseñar al animal a sentarse, quedarse quieto o acudir cuando se le llama. También implica trabajar la socialización del perro, acostumbrarlo progresivamente a diferentes personas, animales, entornos y estímulos y enseñarle a gestionar las situaciones cotidianas sin generar respuestas desproporcionadas.