Semana Santa

La Iglesia que está en el centro de Madrid pero podría estar en Italia: hay que verla sí o sí en Semana Santa

iglesia Madrid
Blanca Espada

Madrid tiene infinidad de monumentos e iglesias que bien merece la pena visitar ahora que estamos en el puente de Semana Santa, sin embargo en el centro y muy cerca de Malasaña, hay una iglesia que por fuera no dice demasiado, con su ladrillo discreto que casi se confunde con el entorno, pero que en el interior esconde un aspecto que nos transporta de inmediato a Italia.

Se trata de San Antonio de los Alemanes, un templo barroco levantado en el siglo XVII que nació ligado a un hospital. En concreto, al de los Portugueses, fundado por Felipe III para atender a peregrinos y enfermos que llegaban a la capital. Una iglesia que merece la pena que descubras, y más si quieres aprovechar realmente estos días de Semana Santa.

La iglesia de Madrid que tienes que visitar esta Semana Santa

Durante años la iglesia de San Antonio de los Alemanes fue la de San Antonio de los Portugueses, hasta que la historia cambió el rumbo. Cuando Portugal se separó de la corona española en 1640, el edificio quedó sin función clara y acabó pasando a manos de la comunidad alemana católica en Madrid. Por eso hoy tiene ese nombre y no es un detalle menor, porque resume bastante bien todo lo que ha vivido este lugar.

Pero lo más llamativo no está en su historia, sino en lo que ocurre al entrar ya que no hay prácticamente un centímetro sin pintar. Las paredes, las columnas, la cúpula… todo está cubierto de frescos. Y no de cualquier manera. La sensación es envolvente, casi teatral, como si el espacio se ampliara similar a la sensación que se tiene al entrar en iglesias y templos barrocos de Italia. Y no es para menos, en esta iglesia trabajaron algunos de los nombres importantes del barroco, como Carreño de Miranda o Francisco Ricci, pero también Luca Giordano, un pintor italiano que explica en parte ese aire que tanto recuerda a otros templos fuera de España.

Y lo que se representa en las paredes son escenas de la vida de San Antonio con milagros, figuras alegóricas, santos… Es fácil perderse mirando detalles, porque siempre aparece algo nuevo si te fijas un poco más. De hecho, mucha gente vuelve una segunda vez precisamente por eso, porque en la primera visita siempre se escapan cosas.

La cúpula, el punto donde todo se concentra

Si hay un momento claro dentro de la visita es ese en el que levantas la vista hacia la cúpula. Ahí es donde todo encaja. El trampantojo, los juegos de perspectiva, las figuras ascendiendo, todo está pensado para que la mirada se vaya hacia arriba casi sin darte cuenta. Y funciona.

Además del templo en sí, hay otros espacios que forman parte del conjunto y que suelen incluirse en las visitas guiadas. La sacristía, por ejemplo, conserva obras de gran valor, entre ellas algunos cuadros que en su momento estuvieron en el altar principal.

También está la cripta y las salas de la Hermandad del Refugio, donde se guarda parte de la historia social del lugar. Allí se pueden ver objetos que se utilizaban para ayudar a personas necesitadas, algo que formó parte de la actividad diaria durante siglos.

 

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Una iglesia muy ligada a la historia de Madrid

Más allá de lo visual, hay otra parte que también pesa. Durante siglos, este lugar ha estado vinculado a la monarquía y a la labor social de la Hermandad del Refugio, que sigue activa hoy en día. Eran ellos quienes salían por las calles ayudando a los más necesitados, repartiendo comida o atendiendo a personas sin recursos. Y esa función todavía forma parte de la identidad del sitio. Dentro, además, se pueden ver objetos, pinturas y espacios que ayudan a entender esa historia, sobre todo si se hace la visita guiada, que suele durar alrededor de una hora y permite ver zonas que de otra forma pasarían desapercibidas.

Por qué merece la pena verla en Viernes Santo

En Semana Santa, Madrid cambia de ritmo. Hay procesiones, recorridos, más gente en la calle y también más ganas de hacer paradas diferentes. San Antonio de los Alemanes encaja muy bien ahí. No es de las iglesias más famosas de Madrid, pero precisamente por eso se disfruta de otra manera ya que no hay agobios, ni una sensación de visita rápida. Es más bien lo contrario, y además sales con la sensación de haber descubierto algo que no todo el mundo conoce. Además, en estos días el ambiente invita más a ese tipo de visitas. Todo está más conectado con la tradición, con lo que representan estos espacios, y eso se nota. Al final, más que una iglesia que «hay que ver», es de esos sitios que te sorprenden sin avisar. Y por eso, quizá, merece aún más la pena.

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