Madrid
Frases

El dicho madrileño de toda la vida que es perfecto para explicar que está pasando con el tiempo

Madrid lleva días lidiando con las consecuencias del tiempo. Las borrascas Kristin y luego Leonardo, han afectado a gran parte de España y también la capital, donde días atrás, se produjo una fuerte nevada dejando atascos en vías principales como la A-6, además de afectar al transporte público y generar decenas de incidencias en el servicio de autobuses. Parece entonces, que la nieve es cada vez más habitual en Madrid, pero además no podemos olvidar tampoco los episodios de lluvias casi constantes que hemos tenido en los últimos meses, así que seguro que muchos estarán usando el dicho madrileño que es perfecto para la temporada de invierno.

Un refrán bastante antiguo y popular entre quienes viven en Madrid, aunque seguramente se podría incluso mencionar en otras ciudades si tenemos en cuenta que, como decimos, las borrascas que han llegado este año no se limitan tan sólo a Madrid, sino que gran parte del territorio español se ha visto afectado. El dicho en cuestión no es otro que «Madrid, nueve meses de invierno y tres de infierno» y lo cierto, es que si miramos a través de la ventana no es que vaya muy desencaminado. Pero ¿cuál es el origen de este dicho madrileño tan popular en la capital y el resto de la comunidad?

El dicho madrileño perfecto para explicar que está pasando con el tiempo

Pocas frases describen mejor el clima extremo de la capital. Se trata de un dicho madrileño que aunque es viejo, no ha perdido vigencia. Según los registros históricos, ya se usaba durante el Siglo de Oro, y desde entonces ha ido pasando de generación en generación. Su origen más probable se sitúa entre los siglos XVII y XVIII, en plena Pequeña Edad de Hielo, una época marcada por inviernos más largos y duros en toda Europa, incluida España.

En aquel momento, Madrid ya era una ciudad con una meteorología inestable, muy marcada por la ausencia de mar. Las heladas se prolongaban hasta la primavera y las nevadas eran más frecuentes. Esa crudeza invernal dio lugar al dicho popular, que hoy vuelve a estar más vigente que nunca.

Del frío extremo al calor sofocante, sin apenas transición

Lo que resume el refrán es una sensación compartida por muchos madrileños: la falta de estaciones intermedias. Madrid parece no tener otoño ni primavera. O hace frío, o hace calor. Lo que hay entre medias dura poco y apenas se percibe. Por un lado, los meses fríos pueden alargarse desde octubre hasta mayo. No es raro que en el puente del Pilar (12 de octubre) ya haya que sacar el abrigo, ni que San Isidro (15 de mayo) llegue con lluvia y temperaturas bajas. Por otro, entre junio y septiembre el calor aprieta sin tregua. No se trata tanto de máximas récord, sino del tipo de calor que se acumula, que no da respiro y que convierte la ciudad en una plancha ardiente desde media mañana hasta bien entrada la noche.

Una previsión que no se ha cumplido

Este invierno, en teoría, iba a ser más seco y cálido. Así lo anticipó la Agencia Estatal de Meteorología, sin embargo, lo vivido hasta ahora ha sido justo lo contrario ya que no hemos dejado de tener días pasados por agua, con temperaturas mínimas y que en muchas zonas de España han estado por debajo de los cero grados durante jornadas consecutivas. Un ejemplo llamativo fue la predicción de la AEMET pocas horas antes de que la borrasca Kristin dejara media España bajo nieve. Según esa previsión, iba a ser el tercer invierno sin olas de frío. Pero los datos y la experiencia en la calle desmintieron esa idea casi de inmediato.

La clave está en la serie histórica

Una de las explicaciones más repetidas por los meteorólogos es que no es el invierno actual el que es especialmente frío, sino que los anteriores han sido anormalmente cálidos. La referencia que usamos está distorsionada. En otras palabras, cuando llega un invierno con temperaturas normales de hace dos o tres décadas, lo percibimos como una anomalía. Esa percepción también tiene que ver con la falta de adaptación. A la mínima que llueve o nieva, el caos se apodera de la ciudad con atascos, retrasos en el transporte, servicios al límite… La infraestructura no está pensada para soportar ese tipo de situaciones con frecuencia, porque durante años se ha asumido que “eso ya no pasa”.

Una frase que también se podría escuchar fuera de Madrid

Aunque se considera un refrán típicamente madrileño, lo cierto es que bien se puede extender a otras ciudades, especialmente las del centro peninsular con climas parecidos, como Burgos o Guadalajara. En todas ellas, el clima continental domina, con inviernos muy fríos, veranos muy cálidos y pocas lluvias en los meses intermedios y de ahí que decir el nombre de la ciudad seguida del dicho «nueve meses de invierno y tres de infierno» sería del todo adecuado. En la capital, sin embargo, la expresión tiene un peso especial debido a que es donde se origina y donde estos días, no para de repetirse.