El barrio de Madrid que parece un pueblo y es perfecto para vivir si buscas la tranquilidad
Canillejas, el barrio madrileño con alma de pueblo y qué es perfecto para vivir.
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Madrid suele imaginarse como una ciudad de ritmo y ruido constante debido al tráfico, las aceras siempre llenas de gente, una Gran Vía que no descansa, museos a rebosar y un pulso que enamora, pero también agota. Sin embargo, a pocos minutos de su centro lleno de bullicio siempre constante sobreviven rincones que parecen vivir a un ritmo mucho más pausado. Barrios que aún conservan la calma de lo cercano, lo cotidiano, lo que se reconoce sin pensar. Y entre ellos, uno destaca de forma especial. Toma nota, porque este es el barrio de Madrid que parece un pueblo y es perfecto para vivir si buscas la tranquilidad.
El barrio en cuestión no es otro que Canillejas, y que si conoces, o visitas, sabrás que todavía guarda ese aire de pueblo que tuvo en su origen. De este modo, y estando lejos de las prisas del centro, pero conectado con todo, este enclave ha sabido mantener su identidad a pesar de la expansión urbana. Y quizá por eso hoy muchos lo consideran una joya escondida, perfecta para quienes buscan un lugar tranquilo sin renunciar a la vida madrileña. Ese carácter se nota al recorrer sus calles estrechas, sus comercios de siempre, su iglesia, su plaza y un ambiente que recuerda a épocas mucho más tranquilas y que hacen de Canillejas el barrio perfecto para disfrutar de un Madrid más pausado, uno que no intenta imitar nada y que simplemente sigue siendo lo que fue.
El barrio de Madrid que parece un pueblo y es perfecto para vivir
A pesar de que hoy forma parte del distrito de San Blas-Canillejas, el barrio de Canillejas tiene una de las historias más antiguas del entorno madrileño. Hay quien sitúa en este barrio, los primeros restos humanos en la zona hace decenas de miles de años, otros hablan de presencia musulmana, pero como asentamiento estable Canillejas nació hace unos 800 años. En aquel entonces era un pequeño pueblo próximo a la Villa de Madrid que, entre otras cosas, abastecía de agua a la ciudad.
Ese estatus de municipio propio se mantuvo hasta 1949, cuando el régimen franquista ordenó su anexión a Madrid junto a otros pueblos como Vallecas, Vicálvaro, Carabanchel, Villaverde, Barajas o Canillas. Con ello, unos 7.000 vecinos pasaron a formar parte de la capital. A partir de ese momento, Canillejas perdió su nombre oficial bajo el paraguas del distrito de San Blas y no fue hasta el año 2012 que recuperó su identidad histórica, algo que sus vecinos vivieron casi como un pequeño acto de justicia.
Esa memoria de pueblo sigue estando muy presente en la Plaza de la Villa de Canillejas, que es el corazón social del barrio. Allí se encuentra la parroquia de Santa María la Blanca y la fuente restaurada en 2017, que luce el antiguo escudo local. No lo parece, pero es uno de esos lugares donde uno entiende por qué tantos vecinos siguen sintiendo que viven en un pueblo dentro de Madrid.
Cómo es el canillejas actual: tranquilidad, comunidad y vida cotidiana
A día de hoy, el barrio combina lo mejor de dos mundos, ya que mantiene la serenidad de las zonas tradicionales, donde los vecinos se conocen, los comercios sobreviven y la vida transcurre sin sobresaltos. Pero al mismo tiempo ofrece todas las ventajas de la gran ciudad dado que como un gran número de barrios de Madrid tiene buen acceso a transporte público, servicios, conexión rápida con cualquier punto y una creciente modernización que está revalorizando la zona.
Pero a pesar de esa revalorización, uno de los grandes atractivos prácticos que tiene este barrio de Madrid es su precio de vivienda, muy inferior al de zonas como Retiro, Chamartín o Salamanca. Eso, unido a que encuentras muchos colegios, comercios, centros deportivos y servicios, hace que sea un enclave atractivo para familias que buscan estabilidad sin asumir costes imposibles.
Y no sólo eso sino que además está cerca de grandes pulmones verdes como son el Parque El Capricho y el Parque Juan Carlos I, donde disfrutar de naturaleza, deporte al aire libre y planes tranquilos sin que tengas que recorrer una gran distancia desde casa.
Además, el barrio ha ganado atractivo en los últimos años gracias a su proximidad al estadio Metropolitano, mejoras urbanísticas y una renovación progresiva de calles, accesos y zonas residenciales. No se ha convertido en una zona de moda, pero sí en un lugar donde muchos empiezan a mirar cuando buscan calidad de vida sin alejarse de Madrid.
En definitiva, el barrio de Canillejas no pretende competir con barrios más conocidos ni aparecer en guías de moda, dado que su esencia es otra, con un ritmo más lento, una convivencia más cercana y la sensación de que se vive en un pueblo, aunque esté más que integrado dentro de la ciudad. Así, para quienes buscan vivir en Madrid sin sentir el ruido del centro, este pequeño barrio con pasado de pueblo puede ser, sencillamente, el lugar perfecto.
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