Un testaferro profesional al mejor postor
El abogado uruguayo que acusa a Eduardo Zaplana, Fernando Washington Belhot Fierro, es un testaferro profesional que se ha visto involucrado en algunos de los principales escándalos de corrupción de América Latina, como los Papeles de Panamá y el caso Lava Jato.
Nacido en Montevideo en 1957, Fernando Belhot se presenta como especialista en proyectos de energías renovables e hidrocarburos y es socio fundador del despacho de abogados South Capital Partners. Aunque el principal negocio de esta firma es la creación de sociedades offshore, mediante un entramado internacional que abarca países como Suiza, Panamá, Andorra y las Islas Vírgenes.
Para ello, Belhot ofrece a sus clientes las ventajas de la legislación uruguaya, que convierten a su país en una suerte de paraíso fiscal, en el que se preserva celosamente el secreto bancario. Pero los problemas crecen para este abogado, y no sólo en España.
El contable y asesor fiscal de la constructora brasileña OAS, Roberto Trombeta, confesó ante la Fiscalía del caso Lava Jato que su empresa había desfraudado y desviado a paraísos fiscales más de 15 millones de dólares en proyectos ejecutados en Perú y Ecuador.
Trombeta explicó a la Fiscalía que había sido contratado por OAS en 2012 a través de dos asesores uruguayos, Marcelo Chakiyan y Fernando Belhot (el mismo que ahora acusa a Zaplana para librarse de los cargos en el caso Erial).
Salpicado por los ‘Papeles de Panamá’
En Ecuador, la constructora OAS asumió el Proyecto Multipropósito Baba (PMB) en el 2010, que tuvo un coste de 542 millones de dólares para las arcas públicas del país. Siempre según la confesión de Trombeta, de esta cantidad se desviaron 9,15 millones de dólares, mediante consultorías falsas contratadas a una firma española. A través de compañías holandesas, el dinero se transfirió a una cuenta de la Banca Privada d’Andorra (BPA) a nombre de la sociedad Kingsfield Consulting Corp, constituida en Panamá por el polémico despacho de abogados Mossak Fonseca.
Roberto Trombeta aseguró a la fiscalía brasileña que los asesores uruguayos Fernando Belhot y Marcelo Chakiyan le contrataron precisamente para gestionar la sociedad panameña Kingsfield Consulting Corp., a través de la que se gestionaban estos fondos. En el caso de Perú, se desviaron 5,7 millones de dólares del proyecto Vía Parque Rímac ejecutado en Lima.
El ex contable de OAS aseguró que de un total de 14,6 millones de dólares depositados en la cuenta de Kingsfield en el Principado de Andorra, cerca de 8 millones acabaron en una cuenta suiza a nombre de Alberto Youssef, quien manejaba la red de sobornos de la constructora a políticos brasileños.
El abogado uruguayo Fernando Belhot aparece en los Papeles de Panamá vinculado a otras dos sociedades constituidas en el despacho Mossak Fonseca: Quest Management Services SA, creada en mayo de 2004 en Panamá y Cib Group Ltd., constituida en el mismo año en las Islas Vírgenes.
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