La sombra de ETA

Una fundación dirigida por condenados de ETA recibió 2,4 millones de dinero público en cinco años

Al frente de la fundación Iratzar, vinculada a Bildu y que profesa el comunismo etarra, están la que fue jefa del aparato internacional de ETA, Elena Beloki, y los también condenados Joseba Permach y Floren Aoiz

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La ex jefa internacional de ETA, Elena Beloki; el líder de Bildu, Arnaldo Otegi, y el condenado por terrorismo Floren Aoiz.
Roberto Pérez
  • Roberto Pérez
  • Periodista y licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en sector público, economía política y presupuestaria, e instituciones político-administrativas. Trabajó para Agencia Efe y Cope, ejerció durante más de 20 años en ABC -etapa que incluyó el ejercicio temporal de la corresponsalía de Nueva York- y actualmente es subdirector de OKDIARIO.

El comunismo etarra tiene su particular fundación de pensamiento, al servicio de la ideología en la que chapoteó la banda terrorista mientras intentó matar la democracia constitucional a sangre y fuego. ETA marcó la hoja de ruta para la creación del partido Sortu, que es parte de la actual coalición Bildu, herederos directos de la sanguinaria ideología etarra cuando la banda tuvo que disolverse acorralada por el Estado de Derecho. Y, en el seno de Sortu, nació la Fundación Iratzar, dedicada a promocionar las esencias del totalitarista comunismo etarra que, según los documentos oficiales recopilados por OKDIARIO, lleva años nutriéndose en abundancia de los fondos del Estado: en sólo cinco años se ha embolsado 2,43 millones de euros de dinero público de los españoles. Todo ello a la par que el PSOE convertía a Bildu en decisivo aliado parlamentario y en actor clave en la gobernabilidad de España.

La vinculación entre los postulados de ETA y la Fundación Iratzar es evidente. Y no sólo por la ideología a la que se dedica. Basta con repasar los rostros de la cúpula de Iratzar: entre sus dirigentes figuran, entre otros, la que fuera jefa del aparato internacional de ETA, Elena Beloki, y los condenados por pertenencia a la banda terrorista Joseba Permach y Floren Aoiz.

Esta fundación, al servicio del comunismo independentista que ETA quiso imponer a golpe de coche bomba y tiro en la nuca, disfruta de unas boyantes cuentas gracias a los fondos públicos de los que se nutre el entramado político proetarra. Sortu nació como parte de la estrategia de ETA para cubrir el vacío que había dejado la ilegalización de Batasuna. El nuevo partido, por sólo un voto, salió airoso en el Tribunal Constitucional. Una vez legalizado, se abrió paso en las instituciones municipales, forales y en el Estado, en ocasiones solo y después llevando la voz cantante de la coalición Bildu que lidera Arnaldo Otegi, que perteneció a ETA y que antes de tener mando en plaza en Sortu y Bildu fue portavoz de la ilegalizada Batasuna.

Comunismo etarra con dinero público

El caso es que Sortu, al calor de las subvenciones públicas que recibe, contribuye cada año con una media de 400.000 euros a la Fundación Iratzar, la maquinaria de los ideólogos del comunismo etarra. Es decir, indirectamente, vía Sortu, en el quinquenio 2017-2021 –último del que hay contabilidad oficial registrada– han aterrizado en la Fundación Iratzar 2,03 millones de euros.

Además, en esos cinco años el Gobierno vasco ha alimentado con otros 390.699 euros esa misma fundación incardinada en la hoja de ruta que marcó ETA. El Ejecutivo de Vitoria le ha transferido esa cantidad por varias vías, fundamentalmente al amparo de una línea de subvenciones para fundaciones y asociaciones de partidos que tienen escaños en el Parlamento vasco. Estas ayudas que acaban alimentando a la ideología abrazada por ETA las gestiona la Consejería vasca de Cultura y Política Lingüística.

Esos fondos, en tanto que son parte de una Administración autonómica, forman parte de las arcas del entramado del Estado. La Administración central, por su parte, también pone su monetario granito de arena en las arcas de la fundación de la que fuera jefa del aparato internacional de ETA, Elena Beloki. En este caso, son subvenciones que reparte el Gobierno central para apoyar a asociaciones o fundaciones con representación en las Cortes Generales que «realicen actividades de estudio y desarrollo del pensamiento político y social». Estas ayudas las gestiona el Ministerio de Cultura, que hasta la fecha no ha encontrado mancha alguna en el ideario de la proetarra Fundación Iratzar. La normativa que aplica el Gobierno considera el «pensamiento político y social» de Iratzar, heredero directo del comunismo totalitario que ETA puso en práctica, es merecedor de ese interés público al que apoyan esas subvenciones estatales.

Sueldos para afines y ganancias netas

Además de los 2,43 millones de euros percibidos por subvenciones directas o indirectas, las cuentas de Iratzar incluyen también otras fuentes como donaciones de entidades físicas y jurídicas. Especialmente significativos fueron los 387.000 euros que declaró por este concepto en su balance de 2018.

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Cuenta de resultados de 2020 de la proetarra fundación Iratzar

Respecto a la cuenta de resultados, entre fondos públicos y otros ingresos, en el quinquenio 2017-2021 esta fundación proetarra manejó unos recursos totales de 2,51 millones de euros. Una parte sustancial se la reparten en sueldos los afines que están colocados en plantilla de la Fundación Iratzar. Por ejemplo, en 2021 sus gastos de personal ascendieron a 390.587 euros. Y, aún así, pese al flujo de costes, esta fundación al servicio del comunismo etarra obtuvo en 2021 un beneficio neto de 3.688,70 euros, y de 37.662 euros en 2020.

Las víctimas de ETA, ignoradas

Para escarnio de las víctimas de la banda terrorista, Iratzar recibe esos fondos públicos sin que haya condena alguna a ETA en el objeto de la fundación proetarra, detallado en sus estatutos. Ni rastro. Ni insinuación siquiera. Todo lo contrario: sin hacer mención a quienes sufrieron el zarpazo etarra, ignoradas sus víctimas por completo, esta fundación de Sortu, y por tanto ligada a Bildu, dice que trabaja para «ser un instrumento de recuperación de la memoria histórica colectiva», a la par que la «difundir el pensamiento político de las personas y organizaciones que trabajan en el seno de la sociedad vasca con el objetivo del logro de la soberanía del pueblo vasco, el progreso social y la profundización de la democracia así como un mundo más libre, justo y solidario». Es decir, todos los que son parte de la órbita abertzale, entre los que se incluyen quienes han sido parte de ETA. Los estatutos de la Fundación Iratzar en absoluto excluyen la ideología de quienes han sido terroristas, todo lo contrario: condenados por pertenencia a ETA están al frente de esta fundación alimentada con dinero público.

Según sus propios estatutos fundacionales, las bases ideológicas a las que se dedica son, entre otras, «la independencia», «la euskaldunización plena» y «el socialismo», marcas que también hizo propias ETA, que se autodefinía como «organización revolucionaria socialista vasca para la liberación nacional».

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