Investigación

Los centros de menores de Armengol no aplicaron «el protocolo ante conductas abusivas» según un informe

Esta investigación se abrió tras la denuncia de la hermanastra de un menor de 7 años que aseguró que tenía sospechas de que su hermano habría sido violado mediante “penetración anal”.

En las conclusiones del informe, los expertos destacan conductas sexuales consistentes en "masturbaciones y tocamientos" de forma recurrente en espacios compartidos del centro

Un informe pericial realizado por la Unidad de Valoración de Abuso Sexual (UVASI), dependiente del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS), sobre la presunta violación entre menores en los centros tutelados por Francina Armengol, concluye que los responsables no aplicaron el «protocolo de actuación ante conducta abusivas». Tal y como ha adelantado OKDIARIO, un equipo de expertos abrió una investigación a raíz de la denuncia de la hermanastra de un menor tutelado, que aseguró que su hermano de 7 años habría sufrido una violación por parte de otro menor con el que compartía habitación.

Ésta explica en la denuncia que su hermanastro le ha contado que su compañero de habitación, de 9 años, le ha realizado «ciertas conductas consistente en la penetración anal». La denunciante asegura que cuando “tuvo conocimiento de lo sucedido” contactó «en dos ocasiones con el tutor de su hermano, una de ellas en febrero de 2018».

Explica: «La respuesta del educador fue contradictoria: primeramente, negó que tuvieran sospechas de que se hubieran producido ciertas conductas sexualizadas en el centro y, posteriormente, refirió que sí tenían sospechas de que se estaban produciendo ciertas conductas sexualizadas en el centro». Pero, le explicó que «esas conductas estaban dentro del comportamiento sexualizado», añadiendo que en el caso de los menores «fue consentido».

Centros de menores de Armengol

Por ello, a raíz de estas informaciones, la UVASI realizó una valoración sobre el caso y se acordó llevar a cabo una «exploración reservada». Los psicólogos realizaron una primera entrevista al presunto autor de los hechos delictivos ocurridos cuando éste tenía 9 años. El interrogado, de 13 años, explicó que cuando era «más pequeño se cabreaba y desnudaba». Siguió: «A veces, tropezaba con mi compañero de habitación, Antonio (nombre ficticio)».

Detalló: «Yo cuando me enfadaba, siempre iba desnudo porque tenía la cabeza en otro lado y a veces Antonio salía del cuarto y siempre me tropezaba con él, me caigo encima suya y se mal piensa mucho». Añadió: «Cuando tenía 8 años a veces me tropezaba con algunas personas más, pero me levantaba enseguida». Los expertos le preguntaron que «en qué momento le pasaba esto». El interrogado contestó que «cuando se cabreaba y entraba en crisis», pero que luego «no se acordaba de nada».

Otro de los hechos reseñables del informe es la actitud descrita por los seis interrogados sobre una menor. «No me gusta lo que hace María (nombre ficticio)», explicó Mario. Los psicólogos le preguntaron que qué hace y éste respondió: «También hace guarradas encima». Añadió: «Se coge unos peluches o la almohada y empieza a hacer lo que hacen los mayores cuando tienen novio y quieren tener un hijo. Pero es que, además, se desnuda y anda por el pasillo, se toca las partes bajas y me las quiere tocar a mí y no me gusta eso». Estos actos los hace en presencia de los educadores, según los menores interrogados, y éstos no le dan importancia. «Dejadla que se acabará cansando», dicen los tutores según consta en el informe pericial.

Además, explica que la norma en el centro es tener las puertas abiertas de las habitaciones. Sin embargo, en algunas ocasiones las cerraban sin que los educadores, que se encontraban vigilando, se percatasen de ello.

«Supervisión inadecuada»

Tras la investigación, los expertos concluyen que la «supervisión» de los educadores ha sido «inadecuada» en cuanto «a las conductas de los menores en el centro (por ejemplo, menores encerrados en habitaciones, menores juntos en las duchas, conexión a Interne, etc.), que podría acabar perjudicando a los menores allí residentes». Además, resalta que «llama la atención la respuesta educativa de los tutores del centro que, según el relato de los menores tutelados en esas instalaciones que dependían del gobierno de Armengol, tienen conocimiento de las conductas sexualizadas relatadas (como, por ejemplo, intentos de tocamiento de la menor María a Mario), dan mensajes al menor poco acordes con las orientaciones del menor».

Además, recalcan: «No siempre aplican las actuaciones de intervención básicas del protocolo de abusos en centros en cuanto a la comunicación inmediata a técnicos o a la UVASI de estas conductas observadas. Tampoco constan separación de los menores implicados en estas conductas e intervenciones educativas con los menores». Por todo ello, «no descartan conductas abusivas» entre menores llevadas a cabo en el centro que estaba bajo la tutela de la Administración que regía Armengol.