Internacional

Los socialdemócratas se imponen en el parlamento más fragmentado de la historia de Finlandia

El Partido Socialdemócrata de Finlandia (SDP) ha sido la formación más votada en las elecciones legislativas de este domingo con un 18,9% de los votos, según los primeros datos oficiales, que auguran un Parlamento muy fragmentado.

El Partido Socialdemócrata de Finlandia (SDP) ha sido la formación más votada en las elecciones legislativas de este domingo con un 18,9% de los votos, según los primeros datos oficiales, que auguran un Parlamento muy fragmentado. De hecho, es la primera vez en la historia del parlamentarismo finlandés en la que ningún partido supera un 20% de respaldo popular.

Por detrás del SDP estaría el conservador Partido de la Coalición Nacional (NCP), con un 16,7% de votos; y del Partido del Centro de Finlandia del primer ministro saliente, Juha Sipila (15,5%), unos datos correspondientes al 46% del escrutinio. El ultraderechista Partido de los Finlandeses, antes conocidos como Verdaderos Finlandeses, es la cuarta fuerza política con un 15,4% de votos, lejos del segundo puesto que le auguraban algunas encuestas.

La ecologista Liga Verde ha obtenido un 10,6% de votos y la Alianza de Izquierda se ha situado en el 8,7% de votos, según recoge la televisión pública finlandesa, YLE. Por detrás quedan el Partido Popular Sueco de Finlandia (4,8%) y el Partido Cristianodemócrata (4,4%). Reforma Azul, una escisión del Partido de los Finlandeses, en cambio se hunde y apenas logra un 1 por ciento de votos.

Con estos datos, el Parlamento estará muy fragmentado y serán necesarias amplias alianzas para lograr un Gobierno estable. En esa línea, la ‘número dos’ socialdemócrata, Sanna Marin, ha descartado en primer lugar un acuerdo con la ultraderecha. «Es difícil para mí imaginar al Partido de los Finlandeses y al SDP en el mismo Gobierno. Es un partido conservador de derecha», ha apuntado.

Mientras, el líder socialdemócrata, Antti Rinne, ha afirmado que estos resultados son «a grandes rasgos lo que me esperaba». «El tiempo lo dirá, pero es una situación emocionante», ha remachado.

Por su parte, un portavoz del gobernante Partido del Centro de Finlandia, Kimmo Tiilikainen, ha reconocido la derrota sin paliativos. «No le demos más vueltas. Es una derrota clara», ha señalado.

Para el líder del Partido de los Finlandeses, Jussi Halla-aho, este resultado es «fantástico teniendo en cuenta las encuestas de hace cuatro meses». «Los votantes y escaños irán creciendo durante la tarde. Ahora estamos terceros, pero vamos a mejorar. Vamos a ver qué ocurre antes de hablar de gobiernos», ha indicado. El Partido de los Finlandeses ha aprovechado el sentimiento xenófobo que desde hace unos años sacude a los países nórdicos y una serie de casos de abusos a menores por extranjeros aparecidos a principios de este año.

Dada la proximidad de las elecciones europeas, desde Bruselas están observando estos comicios con cierta tensión, dado que un buen resultado de Los Finlandeses podría alentar el bloque de partidos europeos nacionalistas enfrentados al núcleo europeísta de la UE en las urnas el próximo mes de mayo.

Los socialdemócratas también han resultado beneficiados por la ansiedad de la población; en su caso, por los votantes más mayores, atemorizados por el envejecimiento de la población y la inestabilidad del sistema del bienestar.

«Es una especie de shock cultural el que estamos viviendo en Finlandia», explica la investigadora del think tank e2 Karina Jutila. «Con todos los cambios que están ocurriendo, mucha gente se está inclinando por ir cogidos de la mano con el Partido de los Finlandeses», ha añadido.

El éxito de la izquierda finlandesa marcaría un paréntesis en un periodo de dificultades para el bloque tanto en Finlandia como en la región. En Suecia, por ejemplo, el primer ministro del país, Stefan Lofven, ha conseguido mantenerse en el poder a pesar de sufrir, el pasado otoño, la peor derrota del siglo para su Partido Socialdemócrata, lo que le obligó a comprometerse con partidos de centroderecha.

En Dinamarca también están pendientes de los comicios porque un buen resultado socialdemócrata animaría a su compañero danés en las encuestas, donde están ganando terreno a costa de abrazar parte de una retórica antiinmigración.

Rinne considera que su partido ha adoptado una «vía intermedia» en lo que atañe a la inmigración al favorecer la relacionada tanto con el trabajo — para compensar el envejecimiento de la población de Finlandia –, pero también favorece que se permita a algunos refugiados por motivos humanitarios, como lo ha hecho el país hasta ahora.