Los presidentes de la Asamblea venezolana y de la Eurocámara condenan el «golpe de Estado» de Maduro
El presidente del Parlamento de Venezuela, el opositor Julio Borges, y su par de la Eurocámara, Antonio Tajani, calificaron este miércoles de «golpe de Estado» la convocatoria de una Asamblea Constituyente impulsada por el presidente venezolano Nicolás Maduro.
«La idea de la Constituyente no es otra cosa que prolongar el golpe de Estado en Venezuela», dijo en rueda de prensa Borges tras reunirse con Tajani, para quien esto representa «un nuevo golpe de Estado con el único objetivo de consolidar ese régimen autoritario».
Venezuela vive una alta tensión política desde que estallaron protestas opositoras contra Maduro el 1 de abril, que ya dejan 60 muertos y más de un millar de heridos, según la Fiscalía, y cerca de 3.000 detenidos, de acuerdo con la ONG Foro Penal.
En este contexto, el presidente venezolano anunció la elección en julio de una Asamblea Constituyente, que la oposición considera como «fraudulenta» y que sólo busca perpetuar a Maduro en el poder.
Para el presidente del Parlamento de Venezuela, controlado con una mayoría de dos tercios por la oposición, «se trata de una constituyente no electa, hecha corporativamente, sin convocatoria del pueblo venezolano, que lo único que va a producir es más división, más problemas, más violencia».
En este sentido, Borges pidió «ayuda» a las instituciones comunitarias para que «quienes han violado los derechos humanos tengan también sanciones» por parte de la UE. «La violación de los derechos humanos no puede tener fronteras», agregó.
Conclusiones de @JulioBorges presidente @AsambleaVE en su comparecencia extraordinaria en el @Europarl_ES #Venezuela no puede esperar más pic.twitter.com/ItUVd7huul
— Beatriz Becerra (@beatrizbecerrab) May 31, 2017
Tras recordar que Estados Unidos impuso sanciones contra magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, el presidente de la Eurocámara anunció que enviará una carta este miércoles a los líderes de las instituciones comunitarias para ver qué «medidas específicas» se pueden tomar.
En una dura resolución en abril, la Eurocámara condenó la «represión brutal» en el gigante petrolero y urgió a apoyar el proceso de mediación, pero al mismo tiempo a estudiar «otras medidas».
La dictadura de Maduro calificó de «injerencista» al Parlamento Europeo y a su presidente. «Esas resoluciones del Parlamento Europeo tienen un efecto negativo en Venezuela, porque alientan la violencia», estimó el lunes en Bruselas el viceministro venezolano para la UE, Yván Gil.
La UE ya ha mostrado en varias ocasiones su preocupación sobre Venezuela y urgido a Caracas a liberar presos políticos, a aceptar la entrada de ayuda humanitaria y a convocar elecciones —precisamente, las exigencias que expresa la oposición en sus marchas diarias—, si bien las resoluciones de la Eurocámara suelen ser más duras que el resto.
El encuentro llega el mismo día en que la Organización de Estados Americanos (OEA) debatirá sobre la crisis en uno de sus miembros que inició su marcha. La reunión podría terminar en Washington con el impulso a un grupo que facilite un nuevo diálogo en el país.
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