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Martina, alumna de cuarto año de secundaria en Finlandia: «Aquí no hay competencia ni ansiedad por las notas. Y los profesores se tutean»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La educación en Finlandia destaca por varias características que la diferencian de otros sistemas educativos. La enseñanza es una profesión muy valorada y popular, y los docentes cuentan con el reconocimiento de toda la sociedad.

Además, no existen inspecciones escolares ni exámenes nacionales estandarizados, y tampoco se evalúa a los profesores mediante controles externos. Las jornadas lectivas suelen ser más cortas y los alumnos apenas tienen deberes, lo que permite al alumnado disponer de más tiempo libre y favorece un equilibrio entre el aprendizaje y la vida personal.

El testimonio de una estudiante en Finlandia

«El enfoque es completamente diferente y se parece mucho al sistema universitario italiano. Sin embargo, uno se adapta con facilidad porque permite ampliar horizontes. El curso escolar se divide en cinco periodos de aproximadamente seis semanas cada uno, seguidos de una semana dedicada a los exámenes. En cada periodo elegimos entre cuatro y siete asignaturas, dependiendo de nuestro plan de estudios. Durante este primer periodo, por ejemplo, estoy estudiando inglés, arte, música, filosofía e historia.

No tenemos un aula fija: somos los estudiantes quienes cambiamos de clase en cada lección. La jornada habitual incluye clases de 75 minutos, con descansos de 15 minutos entre ellas, además de una pausa más larga para comer. La comida es gratuita para todos los estudiantes.

También cambia radicalmente la forma de trabajar con los materiales. Aquí apenas se utilizan libros en papel, ya que la enseñanza se desarrolla prácticamente por completo mediante ordenadores y pizarras digitales. Además, el centro educativo proporciona dispositivos digitales gratuitos a quienes los necesitan. Es un modelo flexible, basado en la autonomía, en el que cada estudiante construye su propio recorrido académico día a día», comenta Martina Lucca, de 17 años, estudiante de un instituto de bachillerato lingüístico con especialización en lenguas orientales en Nápoles. Actualmente, está cursando cuarto de bachillerato en Turku, Finlandia.

Sobre cómo funciona el sistema de evaluación, la joven italiana comenta que «la principal diferencia es que aquí las notas no dependen de acumular conocimientos de memoria ni de recordar fechas y acontecimientos históricos, sino de las competencias reales y de cómo trabaja el estudiante durante todo el periodo.

Para que te hagas una idea del ambiente, el profesor de música me ha dicho que el examen consistirá en mantener una conversación tranquila delante de una taza de café. Se estudian menos contenidos al mismo tiempo, pero se profundiza mucho más en ellos: poco y bueno. En cuanto a las calificaciones, tampoco existe una competencia constante ni envidia entre compañeros. No hay una cultura de comparación.

Cada uno se concentra en su propio recorrido académico y en mejorar personalmente. En comparación con Italia, la ansiedad y el estrés relacionados con el rendimiento académico son prácticamente inexistentes. Es una manera de enseñar mucho más delicada y respetuosa con los ritmos de aprendizaje de cada persona».

Informe PISA 2025

El ranking PISA 2025 sitúa a China (BSJZ) en primera posición, seguida de Singapur, Macao, Taipéi y Japón. A continuación aparecen Estonia, Corea del Sur, Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda, que completan los diez primeros puestos. Australia, Irlanda, Suiza, Dinamarca y Polonia ocupan las siguientes posiciones, seguidas de República Checa, Finlandia, Letonia, Bélgica y Países Bajos. Francia, Alemania, Austria y Estados Unidos también figuran entre los primeros 24 puestos, mientras que Eslovenia, Lituania, Hungría, Portugal e Italia preceden a España, situada en el puesto 30. Por detrás del país español se encuentran Croacia, Eslovaquia, Israel, Noruega, Suecia, Grecia e Islandia. Chipre, Ucrania, Serbia, Brunéi, Chile, Vietnam, Uruguay, Qatar y Emiratos Árabes Unidos ocupan posiciones intermedias, junto con Malasia, Rumanía, Bulgaria, Turquía, Kazajistán, Moldavia, Georgia, Mongolia y Montenegro.

En la segunda mitad de la clasificación aparecen México, Costa Rica, Colombia, Perú y Brasil, seguidos de Jordania, Armenia, Jamaica, Panamá, Macedonia del Norte y Albania. República Dominicana, Azerbaiyán, Ecuador, El Salvador, Curazao, Argentina, Palestina y Paraguay figuran entre los puestos 67 y 74. Filipinas, Guatemala, Kurdistán (Irak), Kosovo, Marruecos, Uzbekistán, Argelia, Camboya, Líbano, Baréin y Arabia Saudí aparecen en la parte baja de la lista. Finalmente, Nepal, Jordania (sector privado), Guyana, Kenia, Tayikistán y Ruanda cierran la clasificación, con este último país en el puesto 91.

En España, los estudiantes registran un retroceso simultáneo en lectura, matemáticas y ciencias, con resultados que vuelven a situarse por debajo de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE) en todas las competencias analizadas por PISA 2025. La caída más pronunciada se da en lectura, que pierde 23 puntos respecto a 2022 y alcanza su peor puntuación desde 2006. En matemáticas, el descenso es de 16 puntos, hasta su mínimo histórico, mientras que ciencias retrocede siete puntos y también obtiene su resultado más bajo de la serie histórica. El desplome más significativo corresponde a la lectura. Los alumnos españoles logran 451 puntos, 23 menos que los 474 registrados en 2022, y descienden cuatro puestos en la clasificación, hasta situarse en la posición 32.