Japón desplegará unidades militares en Oriente Medio para proteger sus intereses comerciales
El jefe del Gobierno nipón, Shinzo Abe, ha anunciado sus planes de enviar fuerzas navales a Oriente Medio con el objetivo de proteger a sus buques mercantes, que han sido objeto de sendos ataques en los últimos meses en la zona. Así se lo ha trasladado al presidente iraní, Hassan Rohaní, durante un encuentro de alto nivel que ambos han mantenido en la noche de este viernes en la capital japonesa, Tokio. Además, la visita de Rohaní al país asiático es histórica, pues es la primera que realiza un presidente iraní en 19 años.
Según los planes de la operación, las fuerzas navales serían desplegadas en el golfo de Adén, el norte del mar Arábigo y el golfo de Omán. En esta última zona, el buque Kokuka Courageous, de bandera de Panamá y operador por la empresa japonesa Kokuka Sangyo, fue atacado el pasado 13 de junio mientras se dirigía a Singapur procedente de Arabia Saudí. No obstante, las unidades del Ejército no penetrarían en el estrecho de Ormuz.
“Si surge una situación de emergencia, el ministro de Defensa emitirá una orden especial para permitir que las fuerzas usen armas para proteger los barcos bajo ataque”, contempla el borrador del plan consultado por Reuters.
Según ha informado la agencia, Japón enviaría, además, un destructor y un avión de patrulla P-3C con la misión de recopilar información en la región del Golfo, vital para los intereses nipones, pues se constituye como la fuente del 90% de las importaciones de petróleo de Japón.
Este nuevo movimiento contrasta con la decisión que adoptó el pasado mes de julio el Gobierno japonés de no enviar tropas a Oriente Medio como parte de la operación denominada ‘Constructo de Seguridad Marítima Internacional’ (ISMC, por sus siglas en inglés) -anteriormente conocida como Operación Centinela (‘Sentinel’)- liderada por Estados Unidos y de la que actualmente forman parte Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Australia. El objetivo de dicha misión es el mismo bajo el cual Japón ha anunciado sus planes: garantizar la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz y la seguridad de los barcos que atraviesan esta vía.
Cabe destacar, en este punto, que otra operación interestatal para proteger la navegación en el Golfo se pondrá en marcha durante el mes de enero de 2020. En este caso, estará orquestada desde la esfera europea, con Francia como principal protagonista, pues está previsto que envíe un buque de guerra para realizar labores de vigilancia y monitoreo. Anteriormente, un plan europeo similar presentado por Reino Unido fracasó al ser designado Boris Johnson, firme defensor de la ruptura con la órbita comunitaria, como primer ministro del país.
Por ello, que el país asiático contemple la posibilidad de enviar fuerzas navales a la zona sin el paraguas estadounidense da una muestra de cuál es el papel que ha adoptado en el enfrentamiento entre Washington y Teherán: el de ser un socio neutral y mediador entre ambas partes. Esto ya quedo evidenciado el pasado 12 de junio, cuando Abe visitó la capital iraní en un viaje “de buenos oficios”. El programa que siempre ha defendido Japón en este sentido es el de “hacer la mayor contribución posible para la paz y la estabilidad en la zona”.
Dos meses más tarde, el ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, y el primer ministro nipón se reunieron en la ciudad japonesa de Yokohama. Mientras que el primero comunicó que se realizaron consultas constructivas sobre el alivio de las tensiones en el golfo Pérsico, el segundo mostró su disposición a continuar ejerciendo su papel de mediador en las tensiones abiertas, por medio de la realización de “esfuerzos diplomáticos tenaces para ayudar a resolver los problemas regionales”.
Según explica el analista del Consejo Nacional Iraní-Americano, Sina Toosi, los motivos que han llevado a Japón a adoptar este rol de mediador tienen una base clara: “Japón es uno de los principales importadores de petróleo iraní y su seguridad energética depende de la estabilidad de la región”, señala el experto en Newsweek.
“Hay razones para ser optimistas de que el viaje de Rohaní a Japón podría conducir al progreso diplomático entre Estados Unidos e Irán”, asevera Toosi. Los acontecimientos que se han producido en el último mes, como el intercambio de prisioneros, podrían sentar las bases para ello, aunque, como recuerda el analista, la tradición marca la presencia de “intransigentes en ambas partes que buscan sabotear las perspectivas de nuevas negociaciones entre los dos países”.
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