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La historia de los Comuneros y la Batalla de Villalar: qué paso, fechas, datos clave, líder y por qué peleaban

El 23 de abril de 1521 tuvo lugar la llamada "Batalla de los comuneros"

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Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo por Antonio Gisbert. (Foto: Wikimedia)
Blanca Espada

Hoy es jueves 23 de abril y lo cierto es que es un día muy especial ya que como sabemos, en muchas ciudades de España se celebra el Día del Libro, y en Cataluña las calles se llenan de gente por Sant Jordi, pero en Castilla y León la jornada tiene un significado distinto y muy concreto, ya que es un día festivo debido a que se conmemoran unos hechos muy concretos ocurridos hace más de cinco siglos con los llamados Comuneros como protagonistas de la que fue Batalla de Villalar.

Fue el 23 de abril de 1521 (por lo tanto este año se celebran los 505 años), cuando un enfrentamiento que, sobre el papel, podía parecer uno más, terminó marcando el rumbo político de Castilla durante generaciones. Fue una derrota militar pero también algo más profundo ya que tenía que ver con quién mandaba realmente y con el papel que debían tener las ciudades. Pero detrás de esta Batalla de Villalar, hay una historia que empieza mucho antes, con tensiones acumuladas, decisiones impopulares y un clima que se fue enrareciendo poco a poco hasta que acabó estallando. Y ahí es donde entraron en juego los Comuneros.

Quiénes son los Comuneros

Cuando se habla de los Comuneros, a veces se da la sensación de que eran un grupo organizado desde el principio, casi como un ejército formal. Pero en realidad, nacieron como parte del descontento generalizado convertido en movimiento. Es decir, que los Comuneros fueron sobre todo, ciudadanos de distintas ciudades de Castilla que empezaron a cuestionar cómo se estaba gobernando el reino. Había nobles, sí, pero también comerciantes, regidores, gente con peso en las ciudades que veía con preocupación hacia dónde iba todo.

El problema estalló con la llegada al trono de Carlos I de España, ya que no era sólo que fuera joven o que acabara de llegar, sino que venía de fuera, se había criado en Gante y muchos sentían que no entendía bien lo que pasaba en Castilla. A eso se le sumó algo que terminó de encender los ánimos: los impuestos.

Castilla empezó a soportar una presión fiscal cada vez mayor para sostener los proyectos del monarca, que no eran precisamente pequeños. Ese miedo inicial a pagar más acabó convirtiéndose en una realidad, y ahí fue cuando varias ciudades decidieron organizarse. De este modo, el levantamiento comenzó en Toledo, pero poco a poco y a medida que pasaron los meses, el malestar se extendió a otras ciudades importantes como Segovia, Salamanca o Zamora.

En ese contexto nació la llamada Santa Junta, que se reunió por primera vez en Ávila en agosto de 1520. Era, en la práctica, un intento de crear una especie de gobierno propio que representara a esas ciudades. Después se trasladó a Tordesillas y más tarde a Valladolid, llegando a reunir a representantes de numerosas ciudades castellanas.

Historia y qué pasó en la Batalla de Villalar

El conflicto no estalló de un día para otro. Venía calentándose desde meses antes, con momentos de mucha tensión que fueron encendiendo aún más los ánimos. Uno de los más recordados fue el de Medina del Campo, cuando las tropas realistas acabaron incendiando parte de la villa al intentar hacerse con artillería. Aquello cambió muchas cosas, porque ciudades que hasta entonces habían dudado terminaron implicándose.

Los Comuneros tuvieron algunos momentos a favor, como la toma de Torrelobatón, pero la situación empezó a complicarse poco después. La coordinación fallaba, había decisiones que no terminaban de cuajar y el desgaste empezaba a notarse.

En abril de 1521 estaban en Torrelobatón con la intención de moverse hacia Toro para ganar tiempo y reorganizarse. Pero el 23 de abril amaneció con lluvia, y no una cualquiera. El terreno se volvió pesado, el avance se hizo más lento y todo empezó a torcerse.

El ejército salió igualmente, aunque ya no iba con la misma firmeza. Durante el camino se fueron quedando atrás soldados, otros no seguían bien las órdenes y el grupo empezó a romperse por dentro, así que cuando llegaron a la zona de Villalar, la situación era bastante delicada.

Intentaron aguantar dentro del propio pueblo, colocando la artillería como pudieron, pero no hubo margen real para organizar una defensa sólida. La caballería realista se lanzó al ataque con rapidez y ahí prácticamente se decidió todo con una batalla que en realidad, fue corta. Algunos huyeron, otros cayeron en combate y muchos fueron capturados. Se calcula que murieron entre 500 y 1.000 Comuneros y que miles acabaron prisioneros.

Quién fue el líder

Si hay un nombre que aparece siempre ligado a los Comuneros, ese es el de Juan de Padilla. Fue quien asumió el mando del ejército y, en muchos sentidos, el rostro más visible del movimiento, pero lo cierto es que no estaba sólo ya que a su lado estuvieron también Juan Bravo y Francisco Maldonado, dos figuras clave que compartieron liderazgo y destino.

Tras la derrota en Villalar, los tres fueron capturados. El juicio fue rápido siendo acusados de traición a la Corona y condenados a muerte. Al día siguiente, el 24 de abril de 1521, fueron ejecutados en la plaza del propio municipio. La imagen de aquellos tres líderes ajusticiados quedó grabada como uno de los momentos más duros de toda la revuelta.

Su muerte supuso un golpe casi definitivo. A partir de ahí, el movimiento comunero perdió la capacidad de reorganizarse, aunque todavía quedaban focos de resistencia.

El papel de las mujeres Comuneras en la Batalla de Villalar

Durante años, el papel de las mujeres en la revuelta comunera ha quedado en segundo plano, aunque fue mucho más importante de lo que parece. El ejemplo más claro es María Pacheco, esposa de Juan de Padilla. Tras su ejecución, asumió el control en Toledo y mantuvo la resistencia durante meses, incluso cuando el movimiento ya estaba muy debilitado.

Pero no fue la única ya que otras mujeres apoyaron la organización, sostuvieron la resistencia en las ciudades y participaron en momentos clave. Sin ese respaldo, la revuelta habría terminado mucho antes.

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