Historia
HALLAZGO

Desconcierto entre los arqueólogos tras hallar algo insólito sobre la alineación de un dolmen megalítico en Málaga

El dolmen de Menga, uno de los monumentos megalíticos más importantes de Málaga, vuelve a desconcertar a los arqueólogos por un hallazgo inusual: la alineación precisa de varios enterramientos medievales con el eje de simetría del monumento. La orientación de los cuerpos, documentada en su atrio, sugiere una relación simbólica deliberada con la estructura prehistórica.

Un estudio publicado en Journal of Archaeological Science: Reports analiza este singular caso y plantea nuevas interpretaciones sobre el uso del dolmen siglos después de su construcción, en un contexto histórico marcado por la diversidad cultural y religiosa de Al-Andalus.

Cómo estaban alineados los enterramientos medievales hallados en el dolmen de Menga

Durante una excavación realizada en 2005 en el dolmen de Menga, los arqueólogos localizaron los restos de dos individuos adultos enterrados en su atrio.

Ambos aparecieron sin ajuar, en fosas simples y en posición decúbito prono, una disposición poco habitual que ya despertó interés. Sin embargo, lo más llamativo fue la orientación cuidadosamente elegida para los cuerpos.

Las cabezas estaban dirigidas al suroeste y alineadas de forma precisa con el eje de simetría del dolmen, mientras que los rostros miraban al sureste. Esta doble orientación no solo refleja una intención clara en la colocación de los difuntos, sino que establece una relación directa entre los enterramientos y la arquitectura del monumento megalítico.

Exterior del dolmen de Menga. Imagen de Malopez 21, Wikimedia Commons, CC.

Según las dataciones por radiocarbono, los entierros se produjeron entre los siglos VIII y XI, un periodo que abarca desde los primeros asentamientos islámicos en la zona hasta la etapa de las primeras Taifas. Este marco cronológico llevó a los investigadores a plantear una posible adscripción islámica, aunque con importantes matices.

Por qué la alineación con el eje del dolmen de Menga desconcierta a los arqueólogos

En los enterramientos islámicos rurales documentados en el sur peninsular, la orientación de los cuerpos suele responder a pautas claras relacionadas con la dirección de La Meca.

En el caso de Menga, aunque los rostros miran al sureste, la alineación de las cabezas con el eje del monumento introduce un elemento simbólico ajeno a las necrópolis islámicas conocidas de la región.

Los autores del estudio destacan que este gesto parece deliberado y difícilmente explicable como una simple adaptación del ritual funerario. La elección del eje del dolmen, una estructura levantada más de 5.000 años antes, sugiere que el monumento seguía teniendo un significado especial en el paisaje medieval de Antequera.

Este detalle es el principal foco de desconcierto para los arqueólogos, ya que apunta a una relación consciente con el pasado prehistórico del lugar, más allá de su reutilización práctica como espacio funerario.

Qué revela la orientación funeraria sobre el significado del dolmen de Menga

Los investigadores plantean que el dolmen de Menga pudo haber funcionado como un espacio especial, quizá asociado al retiro, la espiritualidad o el enterramiento de individuos concretos. La alineación de los cuerpos con el eje del monumento refuerza la hipótesis de que el gesto tenía un significado simbólico, posiblemente vinculado a la percepción del lugar como sagrado o cargado de poder.

Más allá de la identidad exacta de los individuos enterrados, la alineación de sus cuerpos con el eje del dolmen subraya la larga biografía de Menga como espacio significativo. Un lugar capaz de atravesar milenios y culturas, manteniendo su valor simbólico mucho después de que las comunidades que lo construyeron desaparecieran.