Eurocopa 2020: España-Suecia

España indulta a Suecia

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España empató a cero ante Suecia en su debut en la Eurocopa.

España indultó a Suecia. La selección de Luis Enrique asedió a su rival en una notable primera parte pero volvió a toparse con su desesperante falta de gol. Mención especial para Morata, negado de cara a puerta, que rubricó el indulto a los suecos al fallar un gol cantado al filo del descanso. En la segunda parte, La Roja se diluyó e incluso pudo llegar el tanto de Suecia.

Debutaba España. Me gustaría decirles que con mucha expectación y enormes expectativas, pero para mentirles ya tienen ustedes a Pedro Sánchez. A mí no me sale. La selección de Luis Enrique, más de autor que nunca, huérfana de líderes en el césped y con un único macho alfa en el banquillo, no tiene mucho tirón. Cada día vivimos más del cualquier tiempo pasado fue mejor y tratamos de encontrar a Casillas en Unai Simón, a Iniesta en Pedri o a Villa en Morata y nanay.

Pero estos son nuestros bueyes y con ellos hemos de arar. Para el estreno eligió Luis Enrique un once previsible pero con sus chispazos de sorpresa. Unai Simón, ese portero al borde de un ataque de nervios, es el que más le gusta, así que a jugar. En la defensa Marcos Llorente de falso lateral derecho, Pau Torres y el nacionalizado Laporte de centrales y Jordi Alba en el costado izquierdo. Por delante Rodri hacía de Busquets, escoltado por el veterano Koke y el chaval Pedri. Arriba los costados eran para Ferran Torres y Dani Olmo y el 9 para Morata, más del gusto de Luis Enrique que Gerard Moreno al menos para jugar ante Suecia.

Apretaba el calor en Sevilla en estos días de verano adelantado. Más que La Cartuja parecía la parrilla. Y en esas dieron las nueve y comenzó el partido. Raudo España se hizo un chalé en el campo de Suecia, que defendía con la táctica del murciélago. Los nuestros tocaban, ensanchaban el campo y hacían un fútbol de manual. Jordi Alba percutía por la izquierda mientras Llorente penetraba por la derecha.

Suecia resistió como pudo el arreón inicial de España. Dos córners en cinco minutos y las cámaras fijas en el área nórdica. La primera ocasión clara de La Roja la tuvo en su cabeza Dani Olmo, que impactó picado un buen centro de Koke. Cuando media España cantaba gol, Olsen sacó una mano salvadora. Luis Enrique, sentado en la nevera, se echaba las manos a la cabeza.

Manda España

Siete minutos después la tuvo Koke, ubicuo e indetectable a la vez. El centrocampista del Atlético se asomó al área tras trazar una pared y pilló un disparo raso que se marchó a la izquierda de Olsen. España rondaba el gol pero rondar no es marcar. Lo bueno, que teníamos intensidad sin la pelota y ritmo con ella. Lo malo, que nos cuesta un mundo meter un gol.

Otra vez el gol volvió a hacer la cobra a Koke al filo de la media hora. Otra vez llegada de segunda línea y otra vez un remate a bocajarro algo forzado que se fue a la Expo. España siguió asediando a una Suecia que apenas salía de su propio campo.

En esas apareció Morata. Eso sí, poseído por el espíritu de Higuaín (Moratín, como el de El sí de las niñas) o de Vinicius (Moraticius). El delantero de España se quedo solo ante Olsen tras una cantada de un central sueco. Podía elegir entre regatear al portero, ponérsela por arriba o buscar un lado. Eligió la última opción pero se le olvidó que gol es dentro de los tres palos, no fuera. Si lo hace en el Wanda le cae una pitada de no te menees.

También Suecia tiene a su Morata. Se llama Isak y lo hace todo bien menos marcar. Es cierto que el joven talento sueco aún tiene años por delante para reinsertarse con el gol, pero ante España desperdició una ocasión dentro del área que terminó con un remate atribulado que murió en el poste izquierdo de Unai Simón.

Luis Enrique se desesperaba. Le faltaba ponerse las botas y salir de nueve. Se esfumó el primer tiempo no sin una postrera ocasión de Dani Olmo, cuyo disparo desde la frontal lo rechazó no sin apuros el portero de Suecia, que no ha tenido un héroe igual desde Olof Palme.

Morata y su mala pata

España volvió del descanso dispuesta a mantener su dominio y, a poder ser, meter un gol. La primera ocasión fue del pertinaz Morata, capaz de pelear como un jubilado en la cola del banco, pero incapaz de ver portería. Su primer disparo del segundo tiempo acabó en su zona de confort: fuera.

De repente La Roja levantó el pie. Que si el calor, que si el ritmo del primer tiempo, que si la falta de gol… Lo que quieran. Suecia comenzó a dar muestras de encontrar espacio a la espalda de nuestros centrales. Superada la hora de partido Isak bailó un chotis dentro del área de España y asistió a Berg, que sólo tenía que empujarla en boca de gol. Lo hizo pero incomprensiblemente fuera. La Cartuja se quedó en silencio como si pasara una procesión.

En el 65 Luis Enrique movió el banquillo. Thiago por Rodri y Sarabia por Morata. Ferran, el jugador con más gol de España a falta de Sergio Ramos, pasaba a ser el delantero centro, que no duró ni diez minutos porque el seleccionador le suplió por Oyarzabal. También metió a Gerard Moreno por un fundido Dani Olmo. El técnico de Suecia hizo lo suyo por España al retirar del campo a Isak, su mejor futbolista de largo.

Pasaron los minutos y nos plantamos en el 80 con el 0-0 en el electrónico de La Cartuja. España había perdido fuelle en la segunda mitad y los cambios no habían mejorado al equipo de Luis Enrique. Siguieron intentándolo hasta el final, pero sus ataques se volvieron previsibles e inofensivos. Gerard Moreno tuvo el gol en su cabeza en el minuto 90 pero lo abortó Olsen con un pie salvador. Al final, Suecia pudo resistir porque se defendió con orden y oficio y supo arrancar un meritorio 0-0 ante una España que fue de más a menos y que volvió a evidenciar que tiene buen pie para jugar al fútbol y muy malo para marcar goles.

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