Díaz hace pinza con Sánchez para ahogar las leyes de Podemos y forzar su salida
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez tienen un enemigo común: Podemos
Moncloa plantea «ajustes técnicos» en la ley Montero que excarcela a violadores
Sánchez prepara ya una reforma de la malversación a la carta para beneficiar a Junqueras
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez tienen un enemigo común: Podemos. La actitud de la formación morada en las últimas semanas ha colmado la paciencia del presidente y también de la vicepresidenta segunda. Por distintos motivos. Y aunque las encuestas dicen que se necesitan, la realidad es que tanto Díaz como Sánchez están hartos de Irene Montero y Ione Belarra.
Por eso, la estrategia de ambos pasa ahora por ahogar las iniciativas que los podemitas lideran y que siguen pendientes de aprobar en Consejo de Ministros. El objetivo común es que los de Podemos «se acaben aburriendo» y salgan del Gobierno. Un propósito, cierto es, difícil, porque tanto Belarra como Montero han demostrado su resistencia a dejar sus cargos pese a los abruptos desacuerdos con la parte socialista del Gobierno. Lo que pedía hace unos días el fundador Juan Carlos Monedero -«mejor que nos echen»-no ocurrirá. El jefe del Ejecutivo y la ministra de Trabajo quieren que sea Podemos quien rompa.
Entre otras iniciativas que lidera la organización morada, destaca sobre todo la Ley de Familias, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, en manos de Belarra. La norma no tiene aún fecha de aprobación, aunque el interés de Podemos es que sea cuanto antes. De hecho, se trata de una de sus leyes más importantes de este año y su intención es que se apruebe antes de acabar el año.
Este proyecto tenía que ser convalidado hace dos semanas, pero el PSOE la retiró en el último minuto del orden del Consejo de Ministros. La ministra portavoz, Isabel Rodríguez, argumentó este lunes que «se está trabajando en el seno del Gobierno» y que «las leyes cuestan mucho sacarlas adelante» porque «hay procedimientos técnicos». Desde Moncloa temen una reacción similar a la de la ley del sólo sí es sí, o la Ley Trans y esgrimen la necesidad de dotarla de «seguridad jurídica» como razón para el bloqueo. Se desconoce si se introducirán cambios que Belarra rechaza.
Ley Trans
Precisamente, la Ley Trans se ha convertido en una de las piedras en el zapato de la coalición. El PSOE da por hecho que no se aprobará esta legislatura, tal como pretendía Irene Montero. Esta norma está abriendo en canal al partido, especialmente después de que los socialistas registrasen varias enmiendas que modifican sus aspectos centrales, como el cambio de sexo en los menores. En concreto, el PSOE exige que los menores de 14 a 16 años necesiten de una autorización judicial, un asunto hoy por hoy innegociable para Podemos.
En conversación informal con los periodistas, este martes, en el Congreso de los Diputados, Sánchez ha asegurado que el PSOE defenderá hasta el final y no retirará su enmienda a esta norma. Esa enmienda podría salir adelante con la abstención del PP. Desde el PSOE dudan de que Podemos retirase su apoyo a la norma si finalmente se incorpora.
Decisión personal
El presidente socialista ha confirmado además su voluntad de reformar la ley del sólo sí es sí, otro asunto que le enfrenta abiertamente con Podemos. Se trata de una decisión personal e irrevocable de Sánchez, y contra la que no cabe objeciones. De hecho, el presidente del Gobierno ha tratado de salvar a la ministra, evitando señalarla directamente como la principal responsable del desarreglo legislativo. Su polémica intervención en el Congreso, la semana pasada, acusando al Partido Popular de «promover la cultura de la violación» ha escocido en el seno del Gobierno y ha propiciado que Sánchez le retire finalmente el apoyo.
Moncloa está ahora a la espera de conocer la sentencia completa del caso Arandina para definir los retoques a la norma estrella de Montero. Se tratará, según ha dicho Sánchez, de «ajustes técnicos» porque en el fondo comparte que la ley, que ha permitido, ya que medio centenar de agresores sexuales se beneficien de la rebaja de condenas, es buena políticamente hablando.