Podemos presiona al PSOE para que cambie al PNV por Bildu como socio preferente

Para los de Otegi el beneficio es obvio: arrebatar a los peneuvistas el cártel de ‘negociador’ ante Moncloa y retirarle el activo de que es el partido que capta inversiones, fondos y demás prebendas del Ejecutivo.

Pablo Iglesias
Arnaldo Otegi y Pablo Iglesias.

Podemos acaba de abrir la puerta a una nueva gobernabilidad nacional: la del PSOE y del partido de Pablo Iglesias con Bildu al cien por cien y sin el PNV. La formación morada ya ha trasladado este ofrecimiento a Pedro Sánchez con una doble vertiente: la regional, centrada en el futuro Gobierno del País Vasco, en caso de que los resultados de este próximo domingo lo permitan; y la nacional, con el fin de sortear los roces, especialmente los económicos y presupuestarios que surgen cada cinco minutos entre PNV y Podemos.

La solución de Pablo Iglesias es compartida por la líder del PSOE-PSE en el País Vasco: Idoia Mendia no hace ascos a una gobernabilidad con Bildu y sin PNV, en caso de que los resultados de las elecciones regionales lo permitan.

Iglesias ya ha realizado su ofrecimiento. El campo de experimentación sería el País Vasco. Pero el objetivo final pasaría por aniquilar al PNV como apoyo necesario del Gobierno de Pedro Sánchez a escala nacional. Su sustituto sería EH Bildu, la formación proetarra.

El plan final traería beneficios para los dos partidos radicales. En primer lugar, Pablo Iglesias pretende librarse del PNV en las negociaciones de los Presupuestos y de cualquier medida económica. Los separatistas vascos no pasan por las ensoñaciones comunistas de los morados y se han convertido en un quebradero de cabeza constante para la formación de Iglesias: los votos del PNV son necesarios en el Congreso de los Diputados y todas las medidas de subida masiva de impuestos o derroche social son objetadas y bloqueadas por los hombres de Iñigo Urkullu.

Cartel de ‘negociador’

Por la parte de Bildu el beneficio es obvio: pretende arrebatar al PNV el cartel de ‘negociador’ ante el Gobierno central y retirarle el activo más vendido por los de Urkullu ante sus votantes, el de que es el partido que capta inversiones, fondos y demás prebendas nacionales para el País Vasco.

Los proetarras buscan, en definitiva, acabar con su gran contrincante regional, el que les bloquea la gobernabilidad vasca. Para ello, Pablo Iglesias quiere que, si el resultado electoral en el País Vasco lo permite, esa comunidad se convierta en un campo de pruebas: un test de su nuevo eje de Gobierno, con PSOE, sin PNV y con Bildu.

Un modelo que llevaría aún más a la radicalización al PSOE, dejándole más cerca de los deseos de aniquilación socialista que en el fondo alberga Iglesias. El vicepresidente ya ha compartido este plan con su formación en el País Vasco. Según el líder morado, una coalición del PSOE con Podemos podía parecer imposible hace tiempo, y ahora, sin embargo, se ha materializado.

Por eso, según él, también es posible apartar al PNV. Por ejemplo, atacándole por el desastre del vertedero de Zaldívar (con dos víctimas mortales aún enterradas banco los residuos), por el fraude en comedores escolares, o por el fraude en las oposiciones de médicos en la sanidad vasca.

Una vez atacado el PNV, sustituirlo por los proetarras como apoyo decisivo de un Gobierno regional y nacional, no sólo puntual o táctico, sino definitivo y permanente.

Idoia Mendia, secretaria general del PSE, comparte esta posibilidad. De hecho, no ha cesado en su escalada de acercamiento a Bildu. Los socialistas lo dejaron claro tras haber alcanzado un acuerdo presupuestario en Irún con Elkarrekin Podemos y EH Bildu. Un pacto que dejó fuera al PNV.

Mendia afirmó en su momento que este acuerdo demuestra que puede haber otra vía de Gobierno del País Vasco más allá de los habituales pactos entre socialistas y el PNV: la de establecer alianzas estables de Gobierno entre podemitas, proetarras y el PSOE-PSE.

Cerrar pactos sin el PNV

La candidata socialista ha defendido que lo importante es la voluntad de los socialistas de hablar y acordar con todos para dar estabilidad a los gobiernos. Y ha aclarado ya internamente que, si eso exige, cerrar pactos sin el PNV (su tradicional socio en el País Vasco), se hará tal y como se acaba de cerrar el pacto de Irún, con Bildu como invitado estrella.

Para Mendia, se trata sin más de otro «proyecto alternativo» al acuerdo entre PNV-PSE. Porque lo cierto es que la antigua línea roja que separaba a socialistas de proetarras ha saltado por los aires. Ahora el PSOE-PSE ya no se molesta en disimular su cercanía a los de Bildu. A los de Arnaldo Otegi.
Y así lo demuestra el pacto presupuestario de Irún. O los acuerdos en Navarra. En Irún, por ejemplo, los grupos municipales del PSOE-PSE y EH Bildu en el Ayuntamiento firmaron un acuerdo presupuestario entre las dos formaciones y sin el PNV.

La propia Mendia fue en aquellas fechas la encargada de señalar que lo que es local puede pasar a ser regional. Y ahora, Iglesias es el que pide que lo que puede ser regional pase a nacional.

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