España
Tribunal Supremo

Otro ‘dedazo’ de Delgado: la presidenta de la UPF será la fiscal de Sala de Violencia sobre la Mujer

La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, continúa, sin prisa, pero sin pausa, copando las altas esferas del Ministerio Público con gente de su cuerda. A la plaza de fiscal jefe del Tribunal Constitucional, que irá para Pedro Crespo, como ha adelantado OKDIARIO, se suma ahora la de fiscal de Sala de Violencia sobre la Mujer. Según ha podido saber este periódico de fuentes de toda solvencia, la agraciada será Teresa Peramato, presidenta de la Unión Progresista de Fiscales (UPF).

La UPF es la asociación a la que pertenece Dolores Delgado desde hace años. Peramato está al frente de la asociación desde junio de 2019. Actualmente está destinada como fiscal en el Tribunal Constitucional, después de marcharse de la Fiscalía del Supremo, donde estaba de número 2 de la que ha sido hasta ahora fiscal de Sala de Violencia sobre la Mujer, Pilar Martín Nájera. Dicen las fuentes consultadas que la salida de Peramato se debió a la pésima relación existente entre ambas.

Pero las guerras son largas y, finalmente, la que se ha alzado vencedora en esta contienda interna es Peramato, quien de la mano de Delgado llegará a lo más alto. Otro ‘dedazo’ para la UPF. Y otra vez la Asociación de Fiscales (AF), la mayoritaria dentro de la carrera, se queda fuera de la carrera por los puestos de relevancia del Ministerio Fiscal.

Decisiones relevantes

Con este nombramiento Delgado se asegura a otra afín para las juntas de fiscales de Sala, donde entre fiscales de la AF y detractores, se encontraba en minoría a la hora de «poder meter mano a los asuntos relevantes», dicen las fuentes. Claro ejemplo de esto fue cuando la Fiscalía pidió el archivo del caso de Pablo Iglesias. El magistrado de Tándem, Manuel García-Castellón, había pedido al Tribunal Supremo su imputación, y la Junta de fiscales informó para que se archivara, pero que volviera a la Audiencia Nacional, pues había claros indicios de delito por parte de Iglesias.

Esa decisión molestó en el Gobierno de coalición, pero la Junta de fiscales había decidido. Y lo que es más importante, había puesto negro sobre blanco que «en el caso ahora examinado, existen indicios sólidos de la posible existencia de delito».

Es esa independencia y falta de control sobre los fiscales lo que molesta. Por eso, cada nombramiento afín a Delgado y, por ende, a Pedro Sánchez, acerca un poco más las posturas del Gobierno del PSOE y Podemos a las futuras decisiones que se puedan adoptar en el seno de la Fiscalía General del Estado.

Cercanía a la UPF

La cercanía mostrada por Dolores Delgado a la UPF es más que evidente. Desde que fuera nombrada fiscal general del Estado hace poco más de un año, en febrero de 2020, son siete los fiscales de Sala de la UPF que ha nombrado, copando así todos los grandes puestos dentro de la Fiscalía General del Estado.

Así, Delgado ha otorgado puestos al ex presidente de la UPF, Álvaro García; María Ángeles Sánchez Conde, que ya era fiscal de Sala pero la ha promovido a un puesto mejor dentro de la FGE; Pilar Martín Najera, que dejó Violencia Sobre la Mujer para pasarse al orden Civil; Eduardo Esteban Rincón, otro ex presidente de la UPF que será el nuevo fiscal de Sala coordinador de Protección y Reforma de Menores; Esmeralda Rasillo, amiga y ex colaboradora en el Ministerio de Justicia y que fue nombrada fiscal de Sala de Lo Togado; María José Segarra, ex fiscal general del Estado y miembro de la UPF es fiscal de Sala coordinadora de los servicios especializados en la protección de las personas con discapacidad y atención a los mayores y Félix Pantoja, fiscal delegado de Siniestralidad Laboral.