España
Ministerio del Interior

Marlaska hace ingeniería laboral para no pagar las dietas a los agentes enviados a la rave de Albacete

Al mediodía corta el servicio a los agentes de otras provincias para no pagarles la comida 

El Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, está haciendo ingeniería laboral para no pagar las dietas a los guardias civiles enviados a la rave ilegal de Hellín (Albacete). A los agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) que ha desplegado de urgencia de otras provincias, se les está cortando el servicio antes de las 16:00 horas para ahorrarse las dietas de la comida.

Así, «está obligando a los agentes a hacer a diario hasta cuatro horas de desplazamiento hasta Hellín y tras hacer su servicio han de regresar a su casa, agotados tras enfrentarse a una masa hostil, sin haber comido caliente, sólo para cuadrar el presupuesto», según revela a OKDIARIO la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, denunciando que «esto es indigno». «Y, además, es un maltrato», apunta, destacando que «su trabajo es garantizar la seguridad, no ser explotados».

«Maltrato es que un mando te obligue a conducir 300 kilómetros, te ponga frente a una turba sin medios antidisturbios y luego te corte el servicio a las dos de la tarde para no pagarte el menú del día, obligándote a volver a casa sin comer y agotado. Eso no es operatividad, es tacañería administrativa», declara a este diario Diego Madrazo, secretario de relaciones institucionales de la AUGC.

Sin descanso

A esto se suma que «los agentes que prestan servicio están sufriendo la anulación sistemática de sus descansos semanales y descansos festivos —vulnerando la normativa vigente—», según denuncia en OKDIARIO Eugenio Nemiña Suárez, responsable jurídico de la AUGC, así como vocal del Consejo de la Guardia Civil y de la Comisión de Riesgos Laborales.

Y «los descansos diarios son inexistentes de facto, al imponerse jornadas extenuantes que comienzan con desplazamientos de hasta cuatro horas, continúan con el servicio en el lugar y finalizan con otras cuatro horas de regreso», pese a que «no estamos ante una situación imprevista ni extraordinaria».

Estos hechos han sido denunciados por la asociación mayoritaria de guardias civiles ante la directora de la Benemérita, Mercedes González, instándole a que asuma el mando efectivo de la situación y adopte las medidas urgentes necesarias para garantizar el descanso real del personal desplegado en este evento, «poniendo fin de inmediato a las condiciones abusivas y peligrosas» que se están produciendo.

«Ocurre algo y  se escudan en lo ‘imprevisto’ mientras que el sistema colapsa y recortan derechos laborales», «incapaces de gestionar recursos y personal sin recortar derechos», le afea Eugenio Nemiña Suárez, quien declara a OKDIARIO que «están jugando a la ruleta rusa con la vida de los agentes».

Y señala que «lo ocurrido en el inicio del dispositivo es de una gravedad extrema y roza la negligencia criminal» al enviar la cadena de mando a la zona cero a efectivos de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), nuestra unidad de élite en orden público, en modo preventivo y sin material antidisturbios.

Como ha informado OKDIARIO, los guardias civiles atacados en la rave ilegal que se está celebrando desde el pasado martes en Hellín (Albacete) denuncian que los antisistema les «apedrearon salvajemente por la cara y todo el cuerpo para entrar» al paraje donde se encuentran de fiesta con total impunidad y prestándoles los agentes la seguridad. Hay una decena de guardias civiles heridos de diversa consideración y vehículos policiales destrozados, a base de pedradas y golpes con palos.

El abuso de las Usecic

Asimismo, Diego Madrazo denuncia que las Usecic, que son unidades especializadas, están siendo «usadas para tapar agujeros». «Se usa a los efectivos de estas unidades como parches y chicos para todo» para realizar funciones propias de orden público grave, funciones de GRS, pero a coste cero.

A este respecto, Madrazo habla de «usurpación funcional», por exigirles actuar como «puros antidisturbios en un escenario de altísimo riesgo, pero sin reconocerles la especialidad ni las retribuciones adecuadas».

Además, denuncia la movilidad abusiva que sufren. «Se les mueve por toda España sin planificación, reventando sus cuadrantes y descansos, usándolos como una reserva barata para tapar la incompetencia de la planificación central. Son la herramienta low cost de la Dirección General para no admitir que faltan efectivos del GRS», declara indignado, apuntando el detalle que define la catadura moral de la gestión, como es que se les está cortando el servicio al mediodía para ahorrarse la dieta de la comida.

«Aplican una ingeniería financiera miserable. Ahorran en la comida del agente mientras gastan miles de euros en el operativo fallido», agrega.

Vigilar una fiesta ilegal

Por otra parte, la AUGC también pone el foco en que «se está dejando a pueblos sin patrullas para vigilar una fiesta ilegal, seguridad pública desviada a fines privados».

«Mientras las patrullas de la Guardia Civil están bloqueadas 24 horas vigilando un descampado en Hellín para que la fiesta no se desmadre, los pueblos de la España vaciada se quedan sin patrullas, la violencia de género tiene menos efectivos de respuesta y los robos en el campo quedan en segundo plano. Estamos desviando la seguridad de todos los españoles para gestionar el caos de unos pocos organizadores que se están haciendo millonarios a nuestra costa», declara Madrazo, criticando que estamos ante «un fraude social permitido por la inacción del Ministerio».

«Que el contribuyente entienda la gravedad de la factura que está pagando. Estamos destinando una cantidad ingente de recursos públicos (cientos de agentes, helicópteros, combustible, vehículos, dietas) para dar cobertura de seguridad a un evento privado, ilegal y con ánimo de lucro», remacha, recalcando que esto es una privatización encubierta de la seguridad pública.

Para la AUGC, el hecho de que se hayan desplegado a unidades de otras provincias «es la prueba del fracaso del operativo». «Que tengan que venir las Usecic de Madrid o Sevilla a Albacete demuestra que no había plan. Están usando a las Usecic como chicos para todo, sin reconocerles su especialidad ni pagarles como tal, moviéndolos como fichas de ajedrez sin importar su descanso», concluye.