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Lo que Sánchez llama «red de refugios climáticos» no es más que la sede de los ministerios, de CCOO y varios museos

La nueva red de refugios climáticos contará con 10 millones de euros de inversión en ayudas

De los 23 refugios establecidos en la Comunidad de Madrid 18 son dependientes del Gobierno de España o alguno de sus ministerios

Pedro Sánchez anunció este lunes la Red Nacional de Refugios Climáticos, con 10 millones de euros en ayudas para financiar nuevos espacios frente al calor extremo. En Madrid, los 23 refugios señalados por el Gobierno son, en su mayoría, los edificios donde ministros, altos cargos y funcionarios ya se protegían del calor durante todo el año: las sedes de sus propios ministerios.

Pero un repaso al mapa oficial de refugios en Madrid desmonta buena parte del relato de novedad. De las sedes señaladas en la capital, la inmensa mayoría no son espacios nuevos ni pensados desde cero para el ciudadano: son las sedes de toda la vida de ministerios como Trabajo, Sanidad, Educación, Inclusión, Transportes, Industria y Turismo, Defensa o Transición Ecológica.

A ellas se suman las sedes centrales de CCOO y UGT —esta última con dos ubicaciones, en avenida de América y en la escuela Julián Besteiro— y varios museos: el Arqueológico Nacional, el del Traje y el Archivo Histórico Nacional, dependiente de Cultura. En resumen, de las 23 sedes presentadas como refugios climáticos, 18 son dependientes de algún ministerio o del propio edificio ministerial.

La generosidad climática del Gobierno consiste, en la práctica, en abrir al ciudadano —unas horas al día— el mismo confort que la Administración ya se garantizaba a sí misma desde hace años. El problema, además, no es sólo simbólico. Al tratarse de sedes administrativas y no de espacios diseñados para el uso público continuado, su horario de apertura tiende a coincidir con el de atención al público de cualquier ministerio: mañanas, con cierre a media tarde.

Un análisis del propio mapa de refugios de MITECO detectó que buena parte de las sedes públicas incluidas en la red cierran sus puertas en torno a las 14:00 horas de lunes a viernes, precisamente cuando el calor empieza a apretar con más fuerza, por lo que la mayoría de estos refugios serían inservibles justo en las horas de mayor riesgo para la salud, que es cuando de verdad se necesita un espacio climatizado.

Frente a esto, los refugios que sí han demostrado funcionar en Madrid —el Círculo de Bellas Artes, con horario de 11:00 a 21:00 horas, o la red de bibliotecas municipales, abiertas hasta las 20:00— comparten una característica: no son sedes administrativas, sino espacios pensados específicamente para que el público permanezca el tiempo que necesite, con actividades y horarios amplios. Es decir, exactamente lo que en gran parte de las sedes ministeriales anunciadas hoy no ocurre.

El propio Sánchez ha reconocido este lunes que «puede ser fácil restar importancia al calor desde el privilegio de quien vive y trabaja con aire acondicionado». La frase, pronunciada en la sede de un ministerio climatizado que hoy se estrena como refugio climático, retrata sin querer la contradicción central del anuncio: el Gobierno pide no minimizar el calor desde el privilegio del aire acondicionado, mientras presenta como gran avance climático abrir, unas horas al día, el mismo aire acondicionado que sus cargos llevan disfrutando todo el año.