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OKUPACIÓN

Inquiokupas magrebíes subarrendados destrozan la casa y amenazan al propietario: «Se reían en mi cara»

El matrimonio okupa denunció al propietario de la vivienda por cortarles el suministro de luz

El propietario de la vivienda tendrá que gastar 20.000 euros sólo en reparar el piso desokupado

Un matrimonio magrebí okupa una vivienda tras subarrendarle una de las habitaciones al inquilino inicial. Juan Carlos alquiló su dúplex a un hombre y éste, a escondidas de él, decidió realquilar una de las habitaciones a un matrimonio amigo suyo. Cuando el propietario decidió rescindir el contrato, su inquilino abandonó la vivienda y conoció la noticia de que había un matrimonio okupando su casa.

Los okupas son un matrimonio de origen magrebí- ella es argelina y él marroquí- y han estado viviendo a escondidas en el piso. Tras la marcha del inquilino que les permitió vivir en la casa de Juan Carlos, decidieron que no iban a irse. «El inquilino parece que o metió a un amigo o alquiló una habitación y no me dijo nada porque en el contrato estaba prohibido  subarrendar las habitaciones y cuando termina el contrato me dice que se va y que hay unas personas dentro, una pareja y que no y que no se quieren ir», explica Juan Carlos a OKDIARIO. 

Tras explicarles que no se pueden quedar en su casa, Juan Carlos les amenaza con demandarles: «Les dije que el piso es mío y no se pueden quedar». Y añade: «Les di una semana para irse, pero se rieron de mí y me dijeron que ese proceso para echarles tarda años en resolverse». «Llegué incluso a ofrecerles 1.000 euros para que se fueran de mi casa», lamenta Juan Carlos. 

Después de varios intentos para echar a sus okupas magrebíes, el propietario consiguió cortarles la luz. «Después de varios intentos por cortarles la luz, lo consigo. Un día me llama la Policía porque los okupas me habían denunciado. Les explico la situación y finalmente la denuncia no llega a nada». 

Esta circunstancia cambia cuando Juan Carlos recibe una llamada del conserje del edificio donde se encuentra su casa okupada. En la conversación con el portero, Juan Carlos se entera de que desde hace una semana el matrimonio magrebí no está viviendo en su propiedad. Ante esta situación, aprovecha la circunstancia y cambia la cerradura para recuperar su casa. «Llamé a la Policía cuando cambié la cerradura para que hicieran un atestado», explica Juan Carlos a este periódico. 

Okupas magrebíes

A pesar de que Juan Carlos ha podido recuperar su vivienda, ahora tiene que hacer frente a la reparación de la misma. En los siete meses que los okupas magrebíes han estado viviendo atrincherados en su casa, Juan Carlos ha perdido 11.060 euros sólo en concepto de alquiler mensual de la casa. Posteriormente, ha descubierto que los okupas tenían una deuda de 500 euros en gastos de agua y otros 90 en gastos de luz. Además, han destrozado la vivienda. «Para la reparación de la casa me voy a tener que gastar más de 20.000 euros». En total, Juan Carlos ha perdido más de 30.000 euros.

La okupación se ha convertido en un problema enquistado en la sociedad a nivel nacional. Según el Ministerio del Interior, en 2024 se produjeron 16.426 denuncias por okupación ilegal. Estos datos muestran un aumento del 7,4 % respecto a 2023. Cataluña es la comunidad autónoma donde más se da este problema, con 7.009 casos, lo que supone el 42 % del total nacional. Además, según el portal inmobiliario Idealista, en 2024 más del 2,5 % de los anuncios de viviendas incluían okupas, mientras que en 2025 había más de 23.000 viviendas okupadas a la venta.

Un problema que está incentivado por el Gobierno de Pedro Sánchez, el cual ha renovado por séptimo año consecutivo la ley que favorece la okupación e inquiokupación. El PSOE, con el apoyo de EH Bildu, ha ampliado la aplicación del Real Decreto 16/2025. Este extiende hasta el 31 de diciembre de 2026 la prohibición de desahucios y lanzamientos para hogares vulnerables que no tengan alternativa habitacional.