España
Visita Papa León XIV

El Gobierno inicia las obras para desacralizar el Valle de los Caídos el mismo día que el Papa recibe a Sánchez

Estas catas geológicas en la explanada de la basílica pontificia es el paso previo para comenzar las obras

León XIV ofició en 2007 la misa por los mártires agustinos asesinados en Paracuellos

El Gobierno de España ha comenzado este lunes los estudios geológicos para la desacralización y profanación del Valle de los Caídos el mismo día que Pedro Sánchez se ha reunido con el Papa León XIV en la Nunciatura Apostólica de Madrid.

El Ejecutivo español ha enviado un equipo con maquinaria para comenzar las perforaciones en el subsuelo justo el único día de la semana que el conjunto monumental está cerrado al público, coincidiendo con la atención mediática en el recibimiento del Sumo Pontífice al Congreso de los Diputados, donde León XIV se ha convertido en el primer papa de la historia en pronunciar un discurso.

Esta provocación por parte del Ejecutivo de Sánchez se corresponde con el primer paso previo para continuar la profanación del Valle de los Caídos, por medio de la Ley de Memoria Democrática.

El Gobierno ataca al Valle con el Papa

El Gobierno socialcomunista ha retomado su plan de «reacondicionamiento» en lo que ha llamado «la resignificación del Valle de Cuelgamuros» para ejecutar el proyecto arquitectónico ganador La base y la cruz, y que supondrá, entre otras cosas, profanar la capilla del Santísimo donde hasta ahora se celebra la adoración perpetua del Corpus Christi. Es decir, destruir el espacio más sagrado de todo el templo.

Para llevar a cabo esta primera prospección geológica en la explanada frente a la basílica, el Gobierno no requiere licencia de obra ni la comunicación previa al Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial ni a Patrimonio Nacional. «Es el principio del fin», lamenta Pablo Linares, presidente de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, a OKDIARIO, quien ha confirmado el comienzo de dichas catas en el subsuelo de dicha explanada.

«Es un insulto en toda regla», añade Linares, «teniendo en cuenta que se ha producido cuando Su Santidad estaba pronunciando su discurso en el Congreso de los Diputados».