España
Nuevo ataque a la Guardia Civil

El Gobierno desoye la alerta de Seguridad Nacional sobre la «virulencia» del narco en el Estrecho

Un nuevo ataque a la Guardia Civil en la costa de Andalucía deja en evidencia la falta de recursos

  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

Un nuevo ataque a la Guardia Civil en la costa de Andalucía deja otra vez en evidencia la falta de recursos de que disponen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para enfrentarse a los narcos. En esta ocasión, hasta cinco narcolanchas embistieron este jueves a una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Algeciras, aunque no hubo que lamentar heridos. En febrero, dos agentes fueron asesinados en uno de esos ataques.

La embestida de las narcolanchas se ha convertido en la muestra de la precariedad con que la Guardia Civil se enfrenta a las redes del crimen organizado en esta zona del litoral. Los avisos sobre la falta de recursos son insistentes desde las propias asociaciones de la Benemérita. Pero también por parte de Seguridad Nacional.

El departamento, adscrito a la Presidencia del Gobierno, avisa de hecho en su último informe, aprobado hace apenas diez días, de la «virulencia» de las embarcaciones del narco.

«Alta velocidad de las narcolanchas»

«La costa meridional de la Península Ibérica y, de forma destacada, la zona del Estrecho de Gibraltar es el área marítima donde el narcotráfico se manifiesta con mayor intensidad y virulencia. Las redes de crimen organizado aprovechan la alta velocidad de las narcolanchas para el tráfico de estupefacientes por vía marítima», señala Seguridad Nacional. «En este sentido», añade, «el Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar ha ido incrementando el territorio de actuación». No así sus recursos, cada vez más mermados, como denuncian los agentes. El tráfico de estupefacientes sigue siendo la principal actividad del crimen organizado en España.

Según Seguridad Nacional, «el tráfico de cocaína continúa representando uno de los desafíos fundamentales para las autoridades en España».  La cifra de incautaciones en 2023 alcanzaron los 141.765 kg, representando un incremento del 142% respecto a 2022.

La principal vía de entrada es el contenedor marítimo a través de los puertos de Valencia, Barcelona, Algeciras, Málaga y Tenerife. La segunda, el uso de embarcaciones que cruzan el Atlántico. Además de la vía marítima, destaca también el transporte de cocaína en vehículos, ya sean camiones o particulares, a través de puestos fronterizos como el de Melilla. Asimismo, continúan las incautaciones de cantidades anormalmente altas en recintos aeroportuarios, ocultas en equipajes facturados de pasajeros procedentes de América Latina.

Nuevo ataque

Pese al asesinato de los dos guardias civiles en Barbate, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado siguen siendo acosadas por los narcos en la zona del Estrecho.

En esta ocasión, el ataque se produjo entre los municipios de San Roque y La Línea de la Concepción, en el Campo de Gibraltar.

Un día antes, el miércoles, el alcalde de la localidad de Manilva, José Manuel Fernández (PP), había advertido a la Subdelegación del Gobierno en Málaga de la presencia de al menos once embarcaciones de los narcos en una playa del municipio.

Cuando las narcolanchas han detectado la presencia de la patrullera de la Guardia Civil, han intentado huir, pero una embarcación tenía problemas mecánicos y no pudo escapar, según han explicado desde la asociación de la Guardia Civil Jucil. A su rescate han acudido cinco narcolanchas que han arremetido contra la patrullera para proteger a la embarcación averiada. Aunque no se han registrado heridos, la patrullera ha sufrido daños debido a los embistes.

El pasado 9 de febrero, una pequeña embarcación de la Guardia Civil fue arrollada en Barbate por los narcos, en una lancha de grandes dimensiones, provocando la muerte de dos agentes. El ministro del Interior no asumió responsabilidades por los hechos, y el presidente del Gobierno ni siquiera se desplazó a la localidad.