España
Instituciones penitenciarias

El director de la cárcel de Picassent coacciona a los presos y funcionarios que no se vacunan

Una nota informativa, sin especificar a quién va dirigida, tilda de “egoísta” e “insolidario” a quien rechace ser vacunado.

El director del centro avisa de que se tomaran “todas las medidas necesarias” contra las actitudes individuales.

  • Alfonso Egea
  • Jefe de Investigación en OKDIARIO. Anteriormente fui responsable de la sección de Actualidad y Sucesos en Espejo Público, en Atresmedia. He publicado cuatro libros y actualmente colaboro en programas de televisión en Mediaset y en Telemadrid. Agradecido por tener el reconocimiento de la Policía Nacional de Madrid y la medalla al mérito de la Guardia Civil.

Nadie puede obligar a nadie a ninguna práctica sobre su propio cuerpo si el interesado se niega. Ni siquiera se puede obtener una muestra de ADN de un sospechoso si se niega. Sirva este ejemplo para comprender que ningún ciudadano está obligado a vacunarse contra el Covid. La vacunación es una medida crucial en la lucha contra la pandemia y vacunarse es la mejor decisión médica posible, pero eso no rebaja ni un milímetro el derecho a negarse a recibir la vacuna. Sin embargo, eso no ha impedido al director de la cárcel de Picassent, en Valencia, colocar una nota informativa a la vista de todos, internos y funcionarios, avisando a quien no quiera la vacuna de que puede haber consecuencias.

OKDIARIO ha tenido acceso a una copia de la nota difundida el pasado 16 de junio en las zonas comunes de la prisión además de una nota aclaratoria que también se muestra en este reportaje. Una y otra son, según fuentes jurídicas consultadas por este diario, un auténtico despropósito que suponen, a juicio de las citadas fuentes «una coactiva invitación del ministerio».

La nota redactada por el director de la cárcel de Picassent.

Vamos por partes. En primer lugar, el contenido de la nota. Bajo los membretes del Ministerio del Interior y de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, el director hace un pequeño preámbulo: «La crisis sanitaria por la Covid-19 ha supuesto un gran sufrimiento para todos. La vacunación es nuestra protección y la de los nuestros, y el único medio para superar las duras restricciones que nos afectan. Les felicito, ya que a día de hoy, la inmensa mayoría lo ha aceptado sin dudarlo». Hasta ahí impecable. Eso sí, sin destinatario concreto, así que los presos y los funcionarios que leyeron la nota se sintieron todos felicitados por igual. De hecho, la cárcel de Picassent ha puesto la vacuna contra el Covid casi al completo a toda su población: 100 funcionarios estaban pendientes de la segunda dosis y parece que ya se ha solventado y de los reclusos apenas nadie se ha negado a vacunarse, pero haberlos, haylos.

«Se adoptarán medidas»

Y aquí cobra importancia la segunda parte de la «nota informativa»: «Rechazar ser vacunado es un acto egoísta e insolidario que, injustamente, afecta a otras personas (profesionales, familiares y compañeros), por lo que se adoptarán todas las medidas necesarias para que estas actitudes individuales no supongan un riesgo para la salud de todos». ¿A quién iba dirigido el aviso? No se sabe. ¿Qué medidas tomaría la dirección? No las dice. ¿Quién es el director de una cárcel para “invitar” a vacunarse usando descalificativos contra quien no lo haga? Nadie.

Tal fue el revuelo que consiguió el funcionario de Interior que a las pocas horas de colgar el cartel en zonas comunes hizo una nota complementaria. El 17 de junio otro folio rezaba que lo dicho en la nota del día 16 «afectaba exclusivamente a los internos». Preso o no la libertad de un ciudadano para vacunarse permanece intacta, y, de hecho, coaccionar a cualquier persona a practicar cualquier tipo de hecho sobre su propio cuerpo contra su voluntad o sin su consentimiento está regulado en la Ley: «Los métodos coercitivos sobre la corporalidad están prohibidos porque atentan contra el derecho constitucional a la integridad física», explican las fuentes jurídicas consultadas por OKDIARIO.

Ante el revuelo originado el director de Picassent distribuyó esta segunda nota aclaratoria.

Aconsejar y recomendar la vacunación es un acto necesario y loable porque ayudará a acabar con la pandemia, pero sí o sí ese hecho debe convivir con la realidad de que en el ejercicio de su libertad hay muchos ciudadanos que no desean vacunarse. Ojo, y ese no es un fenómeno exclusivo de España.

El último Eurobarómetro del Parlamento Europeo arrojó datos muy sorprendentes sobre el parecer de los ciudadanos europeos ante la inoculación de las vacunas. En España un 6% de ciudadanos aseguran que no se vacunaran del Covid. No dicen que esperaran a hacerlo o que no lo saben, dicen que no se la pondrán de ninguna de las maneras. Pero es que en otros países esa cifra se dispara. En Francia, el 22% de la población dice que no se vacunará contra el Covid nunca. De hecho, sólo el 32% de la población gala quiere vacunarse cuanto antes. En otros países como Austria o Polonia las cifras son similares. Casos extremos lo protagonizan lugares como Chipre, donde sólo el 16% se quiere vacunar ya mientras el resto de la población prefiere esperar y el 26% dice que no se vacunará nunca.

Ante estos datos, ¿ha calificado la Unión Europea despectivamente a estos ciudadanos? ¿Ha amagado con tomar medidas contra ellos? No y no.

Insistimos: vacunarse es lo recomendable, pero respetar a quien no se quiera vacunar es lo legal hasta que el marco jurídico se modifique de forma general o particular. Un dato más. La nota del director de la cárcel de Picassent sobre la vacuna sigue allí, a la vista de todos en la prisión.